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Carta abierta de la siderurgia europea a los Jefes de Gobierno y Presidentes de la Comisión y Parlamento, pidiendo compromiso concreto de que los objetivos medio-ambientales UE no irán en contra de la competitividad de la industria eficiente

La semana pasada el diario El Pais publicó una carta abierta firmada por los CEOs de 60 grupos siderúrgicos europeos y dirigida a los Jefes de Gobierno y Presidentes del Parlamento Europeo, de la Comisión y del Consejo Europeo. Aunque está firmada por siderúrgicos, sus propuestas y conclusiones se refieren a toda la industria manufacturera eficiente europea. De la carta voy a empezar con algunos datos aportados para, a continuación, destacar reflexión, argumento y solicitud concreta, copiadas directamente en cursiva. Luego añadiré algunas reflexiones mías sobre eficiencia y competencia.

LA CARTA

Datos: (no siempre referidos a la siderurgia)

  • La industria intensiva en consumo energético da empleo directo a 4 millones de personas. (que yo creo que perfectamente se pueden multiplicar por 2 para incluir el empleo indirecto)
  • El régimen de derechos de emisión de CO2 de la UE, tal como está planteado, podrá suponer para la siderurgia europea entre 70.000 y 100.000 millones de € en el periodo 2020-2030
  • Los precios de electricidad que paga la industria europea ya son del orden del doble de los que se pagan en otras regiones geográficas

Reflexión; Una ambiciosa política europea en materia de lucha contra el cambio climático requiere de una política que impulse una industria sólida capaz de proporcionar los productos, puestos de trabajo e ingresos necesarios para que su aplicación pueda llevarse a cabo con éxito…

…Nuestros productos y sus aplicaciones, así como nuestros empleados, constituyen los cimientos para una sociedad europea próspera, con reducidos niveles de emisión de dióxido de carbono y elevada eficiencia energética.

Argumento: ¿Acaso es pedir demasiado que al menos los fabricantes europeos más eficientes en términos de emisiones de CO2 no deban verse confrontados a una situación de desventaja competitiva frente a sus competidores a escala mundial, por efecto de las políticas de la UE en materia de lucha contra el cambio climático?

Solicitud: Lo que solicitamos de la cumbre de la UE que se celebrará los días 23 y 24 de octubre 2014 es sencillo: que se concrete una orientación clara que establezca que el nuevo marco de actuación sobre cima y energía de la UE no imponga a las industrias europeas más eficientes costes directos o indirectos vinculados a las emisiones de CO2 que mermen su competitividad a escala mundial.

REFLEXIONES SOBRE EFICIENCIA

Como se ve, hay varias referencias a las empresas eficientes, y se centra el problema en los sobrecostes relacionados con las emisiones de CO2 en unas empresas, todas, sometidas al Régimen de Comercio de Emisiones, sobrecostes que sus competidores a nivel mundial no tienen que soportar. Pero hay que recordar que la reducción de emisiones de CO2 es para la UE la clave de toda su filosofía energético-medioambiental, y que consideran el Régimen de Comercio de Emisiones como catalizador tecnológicamente neutro, rentable y a escala de la UE de inversiones hipocarbónicas.

Y es esta “definición” del comercio de emisiones CO2 lo que me ha hecho tratar de distinguir entre los orígenes de la eficiencia empresarial, energética y no energética.

Para hacerlo fácil, y partiendo de la base de que en una empresa la eficiencia se consigue con personas controlándose a si mismas y gestionando tecnologías y equipos, propongo dos esquemas cada uno con dos posibilidades:

  • Eficiencia alcanzada con tecnologías horizontales o específicamente sectoriales
  • Eficiencia alcanzada por presión regulatoria o impuesta por la competencia global

Un ejemplo fácil de eficiencia conseguible vía regulación puede ser el paso de bombillas incandescentes a leds, que evidentemente se puede regular sin problemas porque el usuario de esa nueva tecnología sólo tiene que cambiar la bombilla por el led, y ya está, con la eficiencia garantizada en cuanto active el interruptor igual que siempre, sin ninguna mejora de gestión.

Pero en el otro extremo, cuando hablamos de tecnologías sectoriales muy específicas, las cosas cambian porque, primero, las posibilidades de elegir tecnología están muy limitadas, si es que existen, segundo porque hay muy pocas personas que saben entenderlas, aplicarlas y mejorarlas, y la mayoría están en las empresas, desde luego no en el regulador, y tercero, cuando hablamos de las empresas que las aplican en un mundo globalizado, es la competencia con empresas comparables la que obliga a mejoras en la gestión de esas tecnologías, o sea la eficiencia empresarial, ya que de esa gestión depende llegar a una  eficiencia suficiente para seguir compitiendo o a la desaparición de la empresa.

Todas las empresas a las que hace referencia la carta, intensivas en energía, están en esta opción, por lo que no entiendo que Bruselas se siga creyendo diez años después (el comercio CO2 empezó en enero 2005) que un sobrecoste vía comercio de emisiones interno UE provocaría inversiones hipocarbóricas en estos sectores. Es más, aunque existiesen y fuesen  viables esas posibles tecnologías hipocarbónicas para producir acero, metales, cemento, química básica etc, tardarían años en desarrollarse y otros más en expandirse y, mientras, sus competidores fuera de la UE encantados porque tienen a su favor la ventaja de no costes CO2 y, por tanto, perspectivas de crecimiento en el mercado global, porque las inversiones en la UE tenderán a desaparecer si Bruselas no entra en razón y, por tanto, para nada pensando en nuevas tecnologías.

Y vuelvo a preguntarme, ¿por qué Bruselas sigue metiendo en el mismos saco a toda la industria, a la que le bastaría con los led y a la industria básica, la que necesita competir para vivir?

LAS “CESIONES” DE BRUSELAS: Es cierto que Bruselas ha asumido que hay que tener cuidado con los sectores más sometidos a competencia global y, para ello, en el coste del CO2 indirecto, el incluido en las facturas de la electricidad, autorizó dineros públicos para compensarlos, pero siempre bajo un esquema lleno de fórmulas y coeficientes cuyo resultado es que la industria consumidora nunca recupera el 100% del sobrecoste CO2 de la factura eléctrica. Y en el caso del CO2 directo, el emitido por la empresa, Bruselas mantiene derechos gratuitos de emisión de CO2 pero también con coeficientes reductores, al principio del 1,74% cada año y, a partir de 2020, del 2,2%, y sin que nadie sepa cuanto será dentro de 5 años, por ejemplo.

OBJETIVOS 2030: En CO2 pasar de un -20% en 2020 a un -40% en 2030, en ambos casos en comparación con 1990. El primer objetivo supone reducir un 20% en 30 años, pero el último bajar un 20% adicional en sólo 10 años, es decir un esfuerzo anual 3 veces superior, y más de la mitad de ese esfuerzo se quiere conseguir a través del comercio de emisiones. O sea, Bruselas sigue queriendo presentarse al mundo como líder en la solución del cambio climático  pero no queriendo asumir que la globalización económica no permite objetivos contrarios a la competitividad. Por cierto, ¿es líder la UE en cambio climático?¿tiene una voz única?¿con quién negocian USA o China? Las respuestas son evidentes.

ULTIMA REFERENCIA A LA CARTA:  Esta claro que estoy 100% de acuerdo con ella, incluso cuando reclaman que lo que yo he llamado “cesiones Bruselas” se aplique al 100%, sin coeficientes, a las empresas más eficientes, pero lo que me preocupa es que si la siderurgia, un sector tan amplio y con tantos años de experiencia en todo el mundo, decide en Europa mandar una carta abierta a los Jefes de Gobierno y a los presidentes de la Comisión, el Parlamento y el Consejo, lo que pasa es que la relación técnica con la Comisión no sirve para nada, y eso no puede ser.

REFLEXIÓN FINAL: Bruselas no se puede mantener como un thinktank de ideas superavanzadas, acertadas o no, sin ningún contacto real con los afectados por esas ideas, y con desprecio total del mandato de la globalización, que también afecta directamente a esos planes porque solo una Europa competitiva podrá pagar la puesta en marcha de esas ideas, aunque sean buenas. Insisto, no puede ser pero, como soy optimista, quiero pensar que haber unido medioambiente y energía  en la Comisaría encargada a Miguel Arias Cañete podría ser un primer paso en sentido positivo. Ojala pero, desde ya, hay que corregir lo que hay que corregir Y, como primer paso, hágase caso a lo solicitado en la carta, que es simple, concreto y útil, y seguirá reforzando la eficiencia y competitividad de la industria europea, esa que se quiera que crezca.

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Las Guidelines de abril 2014 sobre ayudas de estado por razones ambientales o energéticas. Algunos datos, preguntas y reflexiones, porque creo que pueden afectar negativamente al concepto de mercado interior UE y a la industria española.

Como ya expliqué hace un par de meses, en abril la Comisión Europea publicó las Guidelines on State aid for environmental protection and energy 2014-2020. http://ec.europa.eu/competition/sectors/energy/eeag_en.pdf , que prevén su entrada en vigor el 1 de julio de 2014 y durar hasta el fin de 2020. Entonces me limité a razonar sobre la gestión de demanda, para mi positiva, pero esta vez, tras revisar el conjunto de ayudas previstas, creo que abrir la puerta de ayudas estatales directas a un inmenso bosque de empresas traerá problemas de discriminación entre empresas y de fallos del concepto de mercado único UE, que queda garantizado con el artículo 107 del Tratado de la UE que, en principio, prohíbe cualquier ayuda pública que pueda falsear esa competencia. El documento, que justifica las ayudas por la necesidad de hacer posibles los objetivos energético-medioambientales UE compensando vía ayudas públicas las pérdidas de competitividad de la industria europea, se apoya en una de las “excepciones” previstas en el artículo 107, la 3(c, que abre la puerta a ayudas destinadas a facilitar el desarrollo de determinadas actividades o de determinadas regiones económicas, pero a mi juicio la propuesta exprime esta excepción hasta el extremo porque energía y medioambiente afectan a todas las actividades. Por eso hablo del inmenso bosque de empresas.

Mi alarma ha surgido cuando he visto que se prevén 14 motivos de ayuda a energía y medioambiente, tan superhorizontales que para la aplicación de solo una de ellas, la relacionada con la compensación por la financiación de las renovables, se han identificado 65 sectores elegibles a nivel UE para recibir esas ayudas. Es decir, nos asomamos a un nuevo esquema de gestión empresarial en la que la ayuda pública será una situación “normal”, bien para recuperar sobrecostes políticos o para lanzar nuevos proyectos, lo que va en contra de ese concepto clave en la UE, mercado único competitivo sin ayudas, que es lo que ha obligado a las empresas UE, españolas incluidas, a ser eficientes y competitivas. Pero, además, el concepto de mercado único, con reglas de juego iguales para todos, podría adulterarse mucho, porque los países miembro tienen niveles de desarrollo muy distintos, con lo que su capacidad para conceder ayudas es también muy distinta y, además, unos están en crisis y otros no.

Un ejemplo fácil,: Alemania y España: Alemania tiene un PIB casi tres veces el español, superávit presupuestario y una altísima sensibilidad industrial, luego a la hora de crear un esquema de ayudas a la industria tanto para cubrir sobrecostes como para nuevas ideas, la industria alemana lo tendrá mucho más fácil que la española. Por poner algún número, si Alemania decidiese dejarse llevar al 3% de déficit público podría poner encima de la mesa para estas ayudas hasta del orden de 75.000 millones de €/año. ¿Y nuestra España, todavía ahorrando para llegar a ese 3%?.¿No supondría esto una clara posibilidad de ventajas para la industria alemana frente a la española, sea el sector que sea?¿No significaría una rotura del mercado interior UE?.¿Y si comparamos con Polonia, con un PIB 7 veces menor que el alemán? Es cierto que las Guidelines garantizan limites y condiciones iguales en cada caso para todos, pero me temo que no tienen en cuenta que unos países tienen dinero y ganas y otros problemas y déficit. De hecho la palabra crisis solo aparece una vez, en un nota relacionada con las energías renovables.

Para que se entienda mejor todo esto primero voy a copiar unos párrafos que ayudarán a entender los objetivos de las Guidelines en inglés, para no meter la pata traduciendo matices, y manteniendo la numeración de cada uno para que sea fácil encontrarlo, para acabar con razonamientos y propuestas, como siempre.

Párrafos significativos: Las Guidelines, 71 páginas, incluyen 255 párrafos numerados, múltiples notas y 5 anexos, por lo que está claro que no estoy haciendo un resumen sino destacar lo necesario para dar pié a mis argumentos. Por ello copio primero cuatro párrafos de la Introducción que, a mi juicio, centran perfectamente los motivos y objetivos de las Guidelines y luego el correspondiente a las 14 ayudas.

(4) On 22 January 2014 the Commission proposed the energy and climate objectives to be met by 2030. The pillars of the proposed framework are: i) a reduction in greenhouse gas emissions by 40% below the 1990 level; ii) an EU-wide binding target for renewable energy of at least 27%; iii) renewed ambitions for energy efficiency policies and iv) a new governance system and a set of new indicators to ensure a competitive and secure energy system.

(9) The Communication “A policy Framework for climate and energy in the period from 2020 to 2030 (the 2030 Framework) calls for an ambitious commitment to reduce greenhouse gas emissions in line with the 2050 roadmap. Delivery of this objective should follow a cost efficient approach, providing flexibility to Member States to define a low-carbon transition appropriate to their specific circumstances and encourage research and innovation policy to support the post-2020 climate and energy framework. The present Guidelines respect these principles and prepare the ground for the 2030 Framework.

(10) In these Guidelines, the Commission sets out the conditions under which aid for energy and environment may be considered compatible with the internal market under Article 107(3)(c) of the Treaty.

(18) The Commission has identified a number of environmental and energy measures for which State aid under certain conditions may be compatible with the internal market under Article 107(3)(c) of the Treaty:

  • Aid for going beyond Union standards or increasing the level of environmental protection in the absence of Union standards (including aid for the acquisition of new transport vehicles)
  • Aid for early adaptation to future Union standards;
  • Investment and operating aid for energy from renewable sources:
  • Aid for environmental studies;
  • Energy efficiency measures, including cogeneration and district heating and district cooling
  • Aid for resource efficiency and waste management:
  • Aid for the remediation of contaminated sites;
  • Aid for relocation of undertakings;
  • Aid in the form of tradable permits;
  • Aid for CO2 capture, transport and storage including individual elements of the Carbon Capture Storage (´CCS´) chain;
  • Operating aid in the form of reductions in or exemptions from environmental taxes;
  • Operating aid in the form of reductions in funding support for electricity from renewable sources;
  • Aid for energy infrastructure;
  • Aid for generation adequacy measures;

Queda claro que estamos ante un amplio marco de ayudas públicas cubriendo energía y el medio ambiente que, como son muy horizontales en su aplicación y uso, el número de empresas con derecho a esas ayudas será inmenso. De ahí mi planteamiento de que la ayuda pública, hasta ahora perseguida, pasará a ser una fórmula “normal”. No he sido capaz de evaluar, ni siquiera imaginar, el montante de esas ayudas, pero pensemos en el único dato que he encontrado: El documento calcula que las infraestructuras, redes, necesitarán hasta  200.000 Millones de € de aquí a 2020. Por cierto, ¿establecer ayuda a la reubicación de empresas es una previsión ante lo que Bruselas cree que va a pasar?.

También queda claro que Bruselas no cede en sus objetivos energéticomedioambientales, pero por fin es consciente de que la industria no los podrá ni impulsar ni soportar, a pesar de maravillas en la eficiencia. Pero lo que no entiendo es que para resolverlo simplemente abran la espita de las ayudas públicas a ese inmenso número de empresas mientras la UE parte de una filosofía de mercado único sin ayudas públicas, y no creo que las excepciones se entendiesen planteadles para un enorme número de sectores y empresas. Un dato al respecto: para que España pudiese entrar, 1986, en la Comunidad Europeo del Carbón y del Acero, el origen de la actual UE, una parte de la siderurgia privada tuvo que cerrar el 30% de su capacidad instalada como condición para que Bruselas asumiese como legales las ayudas públicas que había recibido otra parte del sector para su saneamiento en años previos. Y todo porque Bruselas tenía que compensar al resto de siderúrgicos CECA por esas ayudas, y España cumplir si o si para entrar en la CECA..

Los 65 sectores elegibles para ayudas relacionadas con los apoyos a las renovables: Para su identificación, Bruselas a aplicado dos condiciones medias UE, peso del coste eléctrico sobre el VABruto del 10% o más, y peso de la exportación UE del sector del 10% o más. Han salido 65, identificados en el anexo 3 de las Guidelines, y van desde la fabricación de zumos de fruta hasta la de aluminio. Además se establece la posibilidad para empresas no integradas en esos 65 sectores, pero con pesos del 20% y 4% respectivamente. El anexo 5 identifica más de 150 sectores que superan ese 4% en comercio exterior.

Me pregunto: ¿de cuantas empresas estamos hablando a nivel UE?¿de cuantas diferencias reales entre empresas en distintos países?¿de cuantas diferencias reales entre empresas parecidas?¿de cuantos pleitos posibles? Para mi se acerca al infinito, porque estamos hablando de ayudas públicas en mercados liberalizados.

Habría que salir del círculo vicioso: Bruselas fijó sus objetivos energéticoambientales sin valorar adecuadamente la globalización mundial y consecuente necesidad de competitividad interior; los países entraron en el juego cada uno a su aire; al cabo de mucho todos, países y Bruselas, se dieron cuenta de que hay pérdida de competitividad y que había que corregirla; Bruselas no propone la fórmula de replantear las cosas desde el principio, sino que primero la empresa pague y luego se la compense vía ayuda pública, y nunca al 100%. O sea, primero la empresa paga sobrecostes políticos y, luego, Dios sabe cuándo y cuanto, recibe ayudas públicas escasas como compensación.

Pasando de lo conceptual a lo práctico, las empresas que compiten en mercados globalizados no pueden soportar sobrecostes políticos pero, además, la capacidad de cada Gobierno para devolver dinero vía presupuesto público es radicalmente diferente. Un ejemplo ya real, el CO2 indirecto, ese que corresponde al CO2 emitido al producir la electricidad que consume la empresa, para cuya compensación Bruselas abrió la espita de las ayudas a partir de enero 2013: la reacción inmediata fue Alemania dedicando en sus presupuestos 2013 500 Millones de € a este fin, Reino Unido casi 200 y España sólo 1 Millón de €.

Como salir sin romper los objetivos ni el concepto mercado único ni tampoco el objetivo de reindustrialización: No me siento capaz de proponer soluciones a algo tan complejo, pero si me atrevo a plantear un criterio, huir de las ayudas públicas, y dos reflexiones:

  • En lo que lo que se refiere a la amenaza a la competitividad, visto que Bruselas es capaz de identificar los sectores “sufridores” años después, ¿por qué no se plantea la posibilidad de que lo haga antes, de forma que queden exonerados de la aplicación de las medidas que resten competitividad a cambio de medidas “empresariales”, eficiencia, compromisos de inversión, formación, etc?. Ya hay un ejemplo, el CO2 directo, aunque merece mejoras de diseño.
  • Y en la parte que siga requiriendo apoyos, para evitar diferencias entre países, y dado que la apuesta es UE, ¿por qué no pensar en el acuerdo y la dotación previa de un fondo específico,  para que todos los países miembro tengan las mismas posibilidades para reindustrializarse, incluidos los que más lo necesitan, entre ellos España?.

¿La energía al servicio de la industria o la industria al servicio de la energía?

A principio de mes ASPAPEL, la patronal de los papeleros, celebró su asamblea anual incluyendo un debate sobre energía, al que me invitaron como uno de los ponentes. Se nos dieron a cada uno 10 minutos para exponer el cómo y por qué de la situación actual eléctrica española, ya que el objetivo no era el lucimiento personal sino el debate entre empresarios preocupados, con razón, por los precio y demás cosas eléctricas. El formato me pareció magnífico ya que obligaba a sintetizar y “provocar”. Por ello, voy a trasladar a texto escrito lo que allí dije, incluyendo algunas cosas resultado del debate. El esquema fue, y va a ser, encadenar una serie de razonamientos y preguntas para acabar con propuestas

Liberalización y mercado: Bruselas liberaliza la generación eléctricas a fin de los 90 buscando un mercado único UE, como en casi todo, pero lo hizo mal porque no había, ni hay, infraestructuras de transporte  suficientes a  nivel UE para un mercado real de un producto no almacenable y, en lugar de asumirlo y corregirlo, Bruselas acepta mercados locales y solo trata de coordinarlos.

El formato de mercado: Si un mercado funciona provoca suficiente competencia como para inducir las mejores tecnologías a favor del cliente. Pero en electricidad no: mercados cerrados, muchas tecnologías a la vez, mix diferente en cada sitio y beneficios muy distintos dado que el precio es único, pero esas diferencias no decantan la inversión hacia las tecnologías más baratas. Un ejemplo, la hidráulica: ya no caben nuevas inversiones, luego el que ya tenga hidráulica tiene un beneficio garantizado y, quien lo dude, que pregunte a los noruegos. ¿Es mercado un beneficio garantizado para según quien?. Pero, además:

  • No hay garantía de la inversión necesaria: Quien lo dude que pregunte a los ingleses. ¿Será porque en mercados cerrados los productores pueden tener más poder si posponen sus inversiones que si las adelantan?. En mercados reales abiertos es al revés.
  • Un mercado tipo pool, siempre vivo, es imprescindible para los ajustes: Sí, y más porque la  luz no se almacena, pero el pool actual no puede ser la referencia para todo. ¿Recordamos que en España +/- un 80% se ofrece a precio cero?¿Puede ser esto un mercado?¿Y los mercados a futuro que, al final, vienen a ese pool a comprar?
  • No hay mercado real si no hay equilibrio razonable proveedor-consumidor: En el pool el consumidor es “precioaceptante”. No participa en el proceso de fijación de precios y sólo puede reaccionar dejando de consumir, si es que puede prescindir de la electricidad.

Opción medioambiental: Prácticamente a la vez, Bruselas formaliza su gran apuesta CO2 y diseña el triple 20% el año 20, gravando a fuego la necesidad de equilibrio entre seguridad de suministro, respeto medioambiental y competitividad en el abastecimiento y uso de energía primaria.

Pero el equilibrio nace desequilibrado: La necesidad de garantizar el suministro de energía primaria viene de lejos y se apoya en la política, porque la dependencia europea de energía primaria exterior es muy alta, lo que requiere buscar suministro diversificado y competitivo y mantener la mejor relación posible con los países origen. Pero cuando a esa lógica se le suma la apuesta CO2 todo cambia, porque si el objetivo es ir renunciando a las energías altas en carbono, que es lo que importamos, la opción cambia a inducir energías autóctonas renovables, con lo que seguridad de suministro y respeto medioambiental se “hermanan”. Yo estoy de acuerdo con esta opción, pero el ritmo hay que someterlo a las posibilidades tecnicoeconómicas con el objetivo de ganar, no perder, competitividad.

El triple 20% y la realidad: Esa realidad es que transporte y edificación, nosotros incluidos, suponen más de 2/3 del consumo de energía primaria, y se comprobó rápidamente que en los dos casos forzar ese 20% de renovables, conseguir el 20% de mejora de eficiencia y controlar y rebajar la emisión de CO2 era técnica y políticamente muy complicado porque hablamos directamente de las condiciones país y sus redes de transporte, muy estructuradas, y del ciudadano, votante, de su forma de vivir, cómo es la casa que compró hace 20 años, donde trabaja, que coche tiene, vive en el campo o en ciudad, etc.

La industria, la electricidad y el CO2: O sea, todo se volcó en la industria, la eléctrica incluida, porque ese 20% de renovables en 2020 sólo se podía conseguir vía electricidad renovable, 40% en España, y a toda velocidad, porque el plazo era el plazo, y cara al CO2, se creó el comercio de derechos de emisión como fórmula para forzar la bajada de las emisiones industriales. O sea, por un lado adiós a precios eléctricos competitivos y por otro más sobrecostes sólo para las empresas UE, ya eficientes por estar sometidas a la competencia global

¿Eficiencia provocada por la competencia o fijada por la política?: Para mí no hay dudas. Que el político garantice un mercado competitivo con reglas comunes para todos, por ejemplo emisiones máximas por tecnología, y que no permita actuaciones fuera de competencia.

¿La industria al servicio de la energía?: Es obvio que la energía está en la base de todo y, por tanto, la energía debe estar al servicio de todo y todos, pero la realidad reciente está poniendo a la industria europea al servicio de los objetivos energéticos, precisamente coincidiendo con la consolidación del comercio global y del liderazgo de países hasta ahora emergentes. ¿Tiene alguna lógica exigir de esa forma a la industria europea precisamente en esta situación mundial?¿Alguien, además de los que defienden un mercado CO2 local, piensa que el mercado único UE de bienes y servicios es suficiente para el pleno desarrollo de la industria europea y, en consecuencia, de nuestra renta por cabeza, incluido el estado del bienestar?

¿Pudo influir la liberalización eléctrica UE en la toma de decisiones de los gobiernos?: A mi juicio si. Al liberalizar la generación eléctrica se rompe el esquema previo de todo lo eléctrico planificado y pactado con el sector, y parece que los gobiernos se sintieron liberados y se apuntaron a esa libertad de inversión incluso sin contar con los eléctricos clásicos. Por ejemplo el juego electoral nuclear alemán y, en nuestro caso, dos preguntas: ¿Se hubiese producido ese descontrol renovable y esa decisión de que los costes de la apuesta política los pagase directamente el consumidor con una electricidad liberalizada pero pactada a largo plazo por los políticos y gestionada año a año en condiciones de seguimiento del pacto?¿Ha sido positiva esa liberalización de la generación eléctrica sin contar con un acuerdo político serio largo plazo sobre electricidad?

Y otra pregunta más general: ¿Se hubiesen podido tomar este tipo de decisiones políticas locales en un mercado eléctrico real UE, con los flujos eléctricos fundamentalmente determinados por los contratos proveedor-cliente con independencia de su situación geográfica, garantizados los márgenes necesarios para asegurar el equilibrio oferta-demanda en todo lugar?. Yo creo que no, pero no estamos en ese mercado real, y tardaremos mucho.

CONSIDERACIONES CARA AL FUTURO

Bruselas: No va a dar marcha atrás en la liberalización, pero tienen que ser activamente conscientes de la realidad: no habrá mercado de electricidad UE mientras no haya conexiones suficientes desde la perspectiva del mercado, no de los tratados, y, por tanto, se tienen que concentrar en conseguir esa interconexiones y en ir diseñando un mercado eléctrico único UE real. Por cierto, ¿tiene alguna lógica que la UE lleve décadas hablando de seguridad de suministro pero que no haya impulsado a tope las conexiones de gas para “enchufar· Rusia con el norte de África. Lo que está pasando con Ucrania responde con un claro no a esa pregunta.

Liderazgo medioambiental y CO2:  Bruselas no puede seguir con soluciones internas negativas para la competitividad. Tiene que ejercer ese liderazgo convenciendo a los demás para objetivos y soluciones comunes consensuadas, pero no autofijandose objetivos fuera de contexto.

Competitividad: Que Bruselas, y Madrid, y los demás, la pongan en su sitio sin matices ni trucos largo plazo, porque sin competitividad la economía real europea no podrá financiar ninguno de los planes que lleguen a plantearse.

Energía pactada a largo plazo a nivel político: Imprescindible. Sin comentarios, porque ya sabemos lo que pasa cuando cada gobierno quiere ir por libre en “su” electricidad.

Contratos largo plazo físicos: Impulsarlos, porque el consumidor sólo puede negociar condiciones y precios en contratos largo plazo, no inmediatos, y mejor directamente con el generador para que este sienta la presión de la competencia. En los mercados actuales el precio es el que es, y debajo hay de todo, pero cada generador tiene su mix y, por tanto, si se siente presionado por la competencia real al negociar directamente con los consumidores, reaccionara compartiendo las ventajas de su mix con sus clientes, para no perderlos.

Sobrecostes: En un mundo globalizado un gobierno debería tener prohibido trasladar directamente a los precios sobrecostes políticos. Nuestra electricidad es una demostración: ni hay competitividad ni se consigue dominar el déficit de tarifa, que ya alcanza niveles del 3% del PIB. Probablemente es demasiado para asumirlo vía presupuestos anuales, pero ¿y vía deuda?. Entiendo que con ella se financian temas fundamentales para el país, y la electricidad y la “sanidad” financiera de los generadores lo son. En todo caso, no el consumidor.

Las condiciones de las renovables: Dejando el precio aparte, ¿Es lógico que instalaciones de las eléctricas clásicas se tengan que poner a disposición del generador renovable, su competidor?¿No debería plantearse que el necesario back-up se configure bajo estructuras empresariales comunes con el objetivo de consolidar la estabilidad de la oferta?¿De verdad tiene que asumir toda la responsabilidad REE y, encima, sufrir todas las críticas del mundo si tiene que parar alguna renovable para sostener el sistema?

El marco estratégico UE 2030 en clima y energía presentado por la Comisión UE en enero 2014. ¿Reflexión profunda o huida hacia adelante?.

El pasado 22 de enero la Comisión UE presentó, para su debate en el Consejo y Parlamento Europeos, un marco estratégico en clima y energía para el periodo 2020-2030. La verdad es que yo esperaba que, tras el reconocimiento de la propia Bruselas de la falta de competitividad en gas y electricidad en la UE y las repetidas apelaciones a la necesidad de recuperar peso de la industria en la UE, la nueva propuesta replantearía la mezcla de objetivos medioambientales y energéticos ajustándola a la necesaria competitividad en un mundo globalizado, pero no ha sido así. Un ejemplo: la Comisión propone que la reducción de las emisiones internas de GEI respecto de 1990 pase del 20% en 2020 al 40% en 2030,  y considera que constituirá  la piedra angular de la política de la UE en materia de clima y energía para 2030.

http://europa.eu/rapid/press-release_IP-14-54_es.

htmhttp://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=CELEX:52014DC0015:EN:NOT

¿Huida hacia adelante respecto de los objetivos 2020?: A mi juicio, si. Para explicarme, voy primero a dar algunas referencias sobre competitividad eléctrica, esta vez partiendo de un informe sobre precios y costes energéticos que ha preparado la Comisión, luego pasaremos revista a las nuevas propuestas 2030 y, por último, trataré de aportar conclusiones

Energy prices and costs report: http://ec.europa.eu/energy/doc/2030/20140122_swd_prices.pdf,

Este es uno de los documentos que la Comisión ha preparado para complementar la propuesta 2030. En casi 250 páginas pasa revista a los costes y precios energéticos en la UE, los compara con el resto del mundo en términos globales y añade datos sectoriales sobre la diferencia de costes energéticos entre la UE Electricidad mundoy otros países. No lo puedo resumir, pero voy a utilizar algunos gráficos. El primero compara, a nivel mundial,  precios eléctricos finales antes de impuestos deducibles para consumidores industriales en el rango de consumo entre 500-2.000 MWh/año. Como es difícil leer los nombres, los voy a resumir. Las tres barras rojas corresponden a los precios máximo, medio y mínimo en la UE, y los países por debajo del precio mínimo son Nueva Zelanda, India, Indonesia, Rusia, USA, Canadá, Corea, Arabia Saudí y Emiratos. O sea, Bruselas confirma con rotundidad que nuestra electricidad no es competitiva.

Electricidad siderurgiaEl segundo es más fácil. Compara los precios de electricidad para la siderurgia en la UE y USA. El estudio dedica muchas páginas a comparar precios energéticos con otros países a nivel sectorial partiendo de una encuesta entre 110 fabricantes UE de ladrillos y cerámica, vidrio, amoniaco, cloro, aluminio y acero. He seleccionado la siderurgia no porque sea distinta sino porque la muestra es la más alta, 17 empresas en la UE y 3 en USA. El dato es que el precio en la UE es más del doble que el precio en USA.

¿Cómo ve la Comisión esta situación? Me voy a limitar a copiar parte del texto de la versión prensa de la propuesta que estamos tratando: “No obstante, el aumento de los precios de la energía puede verse parcialmente compensado por unas políticas energéticas y climáticas rentables, unos mercados de la energía competitivos y una mejora de las medidas de eficiencia energética como, por ejemplo, el uso de productos más eficientes desde el punto de vista energético. Puede que los esfuerzos en materia de eficiencia energética de la industria europea todavía tengan que llegar más lejos, teniendo en cuenta límites físicos, dado que los competidores hacen lo propio y la industria europea decide invertir en el extranjero para situarse más cerca de los mercados en expansión. Estas son las conclusiones que sustentan el marco de 2030.” (Utilizaré este formato de cursiva siempre que copie algo).

O sea, la industria europea tiene que ser más lista que la del resto del mundo y, si no, que se vaya, y todo por decisiones políticas internas.

Los nuevos objetivos:

Gases de efecto invernadero: La Comisión lo considera “una de las piedras angulares de la política energética y climática de la UE para 2030”, y propone pasar del -20% respecto a 1990 en 2020 al -40% en 2030 mediante medidas nacionales. ¿Está fuera de orden la UE en emisiones de GEI?. PIBco2 1Pues no, tal como se comprueba en el gráfico adjunto, que recoge la generación de PIB por t. de CO2 generado al quemar combustibles, con datos 2011 en  $2005 según el informe 2013 de la AIE. Se ve que la UE está en la cabeza del mundo en la gestión del CO2, luego no debería forzar más las cosas dentro, sino aunar el esfuerzo de los demás.

Pero eso como media, y con España casi en esa media, pero también merece la pena ver las diferencias dentro de la UE, ya que el -40% debe lograrse mediante medidas nacionales.

Para ello he preparado un nuevo gráfico, también a partir del informe de la AIE 2013, que en la curva azul pib y co2ordena los 28 países por PIB por persona en $2005. Empezamos en 5.000 $ y acabamos en 80.000. ¿Se puede exigir el mismo objetivo a países con tal diferencia de posibilidades económicas? Y la curva roja es el PIB generado por tonelada de CO2 emitido con origen energético. Está claro que las características internas de cada país, desde nivel de desarrollo a mix de generación, generan cifras distintas de PIB por t. de CO2, pero las líneas de tendencia son paralelas, luego también está claro que hay una relación tendencial entre PIB y CO2 emitido.

Por eso, cuando se fuerza la reducción CO2 hay que garantizar que no se pierde el PIB correspondiente bien porque la empresa lo puede conseguir vía eficiencia sin perder competitividad, bien porque se ha creado otra que aporta PIB sin emitir CO2, o bien porque el país tira de presupuesto para posibilitar el futuro sin perjudicar el presente.

Pero no siempre es así, y en la UE ya han aparecido problemas. Por ejemplo, cuando Bruselas entendió que había que resolver la pérdida de competitividad industrial por causa del CO2 indirecto, el generado al producir la electricidad consumida por la empresa, y decidió autorizar ayudas de estado para compensar los sobrecostes, Alemania  asignó 500 Millones de € para esa ayudas, y España sólo 1 Millón de €. ¿Es que la industria electrointensiva alemana es 500 veces más grande que la española?. No, ni mucho menos, pero lo que si está claro es que los márgenes presupuestarios y de déficit son los que son en cada país, luego las industrias españolas pierden repecto de las alemanas por este concepto. . Vuelvo a preguntar, ¿no hay que tener en cuenta estas enormes diferencias a la hora de proponer objetivos y, siempre, buscar soluciones que no afecten al mercado interior europeo?

Mi respuesta es, evidentemente, si, pero la de Bruselas es que, dentro de ese objetivo del -40%, la industria sometida al comercio de derechos de emisión (RCDE) deberá reducir sus emisiones un 43% respecto de 2005, para lo que “la reducción anual del techo de emisiones de los sectores cubiertos por el RCDE de la UE aumentará del actual 1,74 % al 2,2 % a partir de 2020”, mientras que para el resto (el otro 50%) el objetivo es un -30% también respecto de 2005. Otra vez más peso sobre la industria, y otra vez sin tener en cuenta las diferencias entre países, y sin corregir errores ya demostrados.

renovables BPEnergías renovables: Pasar del 20% en 2020 al 27% en 2030. La Comisión considera que “acarrea ventajas considerables en términos de la balanza comercial energética, la dependencia de fuentes de energía autóctonas, el empleo y el crecimiento”. El 27% es vinculante a nivel UE pero no país a país, por eso he preparado el cuadro adjunto, basados en datos 2012 sacados del BP Statistical Review of World Energy de junio 2013, para comprobar que hay países muy influyentes en Bruselas, Reino Unido y Francia por ejemplo, que sólo podrían llegar al famoso 20% de renovables en 2020 si la nuclear pasa a contabilizarse como renovable, por decir algo. ¿Es por eso por lo que el objetivo no es vinculante país a país, y ya veremos lo que pasa con ese 27% pero con ingleses y franceses tranquilos?. ¿Quién va a pagar las diferencias de esfuerzo cara al objetivo común?  España ya ha demostrado que no le salen las cuentas.

Eficiencia energética: La Comisión se da de plazo este año para modificar la directiva sobre eficiencia. Mi explicación es que Bruselas, cuando por fin ha sido consciente de que no basta con exigir eficiencia a las industrias, sino que hay que involucrar a los consumos difusos, transporte, residencial, servicios y agricultura, que no tienen chimeneas y, en buena parte, son directamente los ciudadanos, luego es más complicado. Para centrar ideas, en España suponen el 70% del consumo de energía final.

Reforma del comercio de derechos de emisión (RCDE) de la UE: En el fondo ajustar la “emisión” de derechos, y los excedentes de los ya emitidos, para que el precio de las emisiones de CO2 esté bajo control, esos +/-25 €/t, y no se vaya al suelo como ahora. Objetivo, que el precio del CO2 sea el necesario para forzar el cambio a tecnologías bajas en carbono porque “este precio uniforme garantiza la consecución de los objetivos climáticos de una manera rentable y la igualdad de condiciones para las empresas de la Unión”. La experiencia española ya ha demostrado que, aunque el precio del CO2 sea uniforme, al final no repercute de forma igual por países, luego no entiendo esta afirmación.

Energía competitiva, asequible y segura: La Comisión propone una serie de indicadores clave a fin de evaluar los avances que se vayan registrando y proporcionar bases para posibles respuestas políticas. Estos indicadores se refieren, por ejemplo, a las diferencias de los precios de la energía en relación con los principales socios comerciales, a la diversificación del suministro y al recurso a fuentes de energía autóctonas, además de la capacidad de interconexión entre los Estados miembros.

Nuevo sistema de gobernanza:  La propuesta 2030 tamnién propone un nuevo marco de gobernanza basado en planes nacionales para una energía competitiva, segura y sostenible, sometidos a un proceso de consultas con la Comisión que “garantizará, por un lado, que los planes sean lo suficientemente ambiciosos, y por otro, su coherencia y cumplimiento a lo largo del tiempo”. En principio, la idea me parece buena, pero la Comisión tiene que aprender a ser pragmática y asumir las posibilidades reales de la UE en un mundo globalizado.

¿Ha estudiado la Comisión el futuro antes de plantear su propuesta?: Si. El capítulo 4 del precios futurosestudio sobre costes y precios, titulado Future high energy prices in the EU: macroeconomic consequences pasa revista a la situación aportando muchísimos datos, entre ellos el gráfico adjunto, que recoge previsiones mundializadas de precios de electricidad y gas hasta 2050, para lo que la Comisión ha utilizado los modelos PRIMES y PROMETHEUS.  No tengo que esforzarme demasiado en afirmar que los datos son demoledores porque, a pesar de esa reducción de precios en la UE a partir de 2020, por cierto sólo en la UE, los europeos, según datos aportados por nuestra Comisión UE seguiremos pagando por la electricidad y el gas el doble, o más, que el resto del mundo salvo el Pacífico, me imagino que Japón, hasta por lo menos 2050.

Pero sus propios datos no han impedido a la Comisión insistir en sus planeamientos, incluso aumentando los objetivos climáticoambientales. ¿Cómo? Pues partiendo de muchas hipótesis y casos, y añadiendo argumentos, más bien utopías, conceptuales. Voy a copiar dos de esos razonamientos, directamente en inglés, para no deformar el contenido del texto:

“The rise of electricity prices is shown to stop after 2020. This is driven mainly by the projected decoupling of gas to oil prices and the modest increase of gas and coal prices after 2020. Productivity in electricity generation and supply also increases after 2020 as new power plants are massively committed in the system which embody technologies with higher efficiency”

“Although substitutions away from electricity and gas are difficult, the consumption and production structures adapt as much as possible to alleviate the cost impacts of price rise and the economy finds a new equilibrium in capital and labour markets at lower price clearing levels (return on capital and wage rates) in order to mitigate downwards pressures stemming from lower domestic demand. So the substitutions and the market re-adjustments reduce the cost impact of price rises at levels below cost impacts that would be suggested by the initial share of electricity and gas in total costs by sector”.

Es decir, se reconoce la situación de precios energéticos por las nubes, pero se argumenta que seremos capaces de asumirlos con inversiones fantásticas y costes de capital y salarios más bajos. La receta es fácil, pero planteada en una economía globalizada no la entiendo.

 Conclusiones: Como ya sabemos, Bruselas no ha conseguido ser referente mundial en temas CO2, y en energía sigue teorizando sobre el equilibrio seguridad de suministro, medioambiente y competitividad, pero con decisiones en las que la realidad ya ha demostrado que ha pesado más la energía autóctona baja en carbono que la competitividad, y a pesar de esa realidad vuelve a aumentar la presión con la propuesta 2030. La verdad es que esta vez no me salen ni reflexiones ni conclusiones, sólo preguntas. Por ejemplo:

  •  ¿Por qué insistir y ampliar las exigencias CO2 vía el comercio de emisiones, si ya hemos comprobado que mientras los demás van por otro lado, a nosotros nos aparecen problemas de competitividad, que se resuelven a medias y con ruptura del mercado único UE en los sectores afectados?
  • ¿Por qué en ese informe los precios gas y electricidad se estabilizan en la UE a partir de 2020 sólo en la UE?. ¿Es que sólo la UE hará las cosas bien en energía?
  • ¿Hay que dar por supuesto que los europeos somos tan inteligentes que podremos seguir creciendo en un mundo cada vez más globalizado porque nuestra empresas, intensivas o no, agrícolas o del pensamiento, sabrán compensar la carestía energética interna simplemente siendo el doble de eficientes que las de cualquier otro país?
  • ¿En qué sectores bajos en carbono y altos en valor añadido piensa Bruselas para que  los 500 millones de habitantes de la UE sigamos disfrutando de nuestro estado del bienestar habiendo perdido la competitividad energética en una economía globalizada?
  • ¿Están teniendo en cuenta esta situación de debilidad de costes energéticos cuando negocian un acuerdo comercial amplio con Estados Unidos, que ya nos supera ampliamente en PIB por persona, luego de tontos nada?
  • ¿Por qué, además de ese estudio basado en modelos, no se ha hecho un análisis de la realidad actual y potencial sector a sector, desde agricultura a tecnologías del conocimiento, pasando por todos los demás, comparándonos, por ejemplo, con USA, para que actuemos sabiendo qué márgenes reales tenemos?

Qué y cuanto se incluye en el recibo de la luz, y por qué. Unos datos para entender la enorme dificultad a la que se enfrenta el equipo del Ministro Soria

Ya que el tema de la electricidad y sus costes está todos los días en la prensa y en el BOE, creo que es bueno saber que es lo que se incluye en ese coste. Por eso, mi objetivo hoy es explicar los diversos conceptos y valorar la importancia de cada uno, añadiendo el apellido de si son costes regulados, liberalizados o a medias. Tras ello voy a acabar con un cuadro que recoge la situación comparada 2009, 2011 y 2013, bajo un formato distinto del normal, ya que he querido distinguir los costes que responden a la física del producto, su transporte y su precio en el mercado, o sea, los “impepinables”, que se pagan aquí o en cualquier otro país, de los costes generados por objetivos políticos o regulatorios internos españoles.

Y de ese cuadro quiero destacar desde ya dos datos: en la previsión 2013, la parte regulada es prácticamente el 60% del coste total, lo que suena a muchísimo en un producto liberalizado, y esos costes “político-regulatorios” españolas se acercan ya a los 50 €/MWh, sobrecoste que prácticamente duplica al precio del producto en el mercado. ¿De verdad puede la economía española asumir este sobrecoste? Yo creo que no, y me explico en la reflexión final..

 Los diferentes costes, identificados en el cuadro: 

Imagen1Electricidad en el mercado: No hay nada que explicar. Es el precio del producto que queremos comprar, y responde a un esquema liberalizado. Podemos discutir o no si esa liberalización es real, o mejorable, pero no es el objetivo hoy. En todo caso, +/- 50 €/MWh en estos momentos.

Operación del sistema: La electricidad no se almacena, y la consumimos todos a la vez y para casi todo lo que hacemos, y todos queremos disponibilidad cierta cuando apretamos el interruptor. Para garantizar todo eso, en todo momento y en todo lugar, Red Eléctrica, como Operador del Sistema, tiene que trabajar e invertir mucho. En los últimos 10 años este coste a resultado sido inferior a 7,5 €/MWh como media, con techos de más de 12,50, pero recientemente se ha situado por encima de los 9. Es un coste que hay que añadir al precio de mercado para poder hablar, de verdad, de precio eléctrico. Del total sólo una parte responde a regulación, los pagos por capacidad, que han supuesto algo más del 50% como media.

Pérdidas: También aquí hay pérdidas, como cuando cocinamos, transportamos tomates, fabricamos coches o simplemente pensamos. En electricidad el motivo fundamental es que el flujo eléctrico a través de cualquier cable eléctrico, por bueno que sea, genera calor, y esa energía se pierde. En España, como media de todo el sistema, alrededor del 9,5%, luego para consumir lo que dice nuestro contador hay que comprar al generador ese 9,5% más. No es problema de regulación sino de física.

Imagen2Las tarifas de acceso: 100% reguladas. Para valorar cada concepto y su evolución incluyo este cuadro, hecho a partir de las memorias adjuntas a las propuestas de OM que propusiron las tarifas de acceso a partir del 1 de enero de los tres años indicados. Aunque son datos estimados cada año por los  responsables de la D.G de Energía del Ministerio, esta fuente nos permite comparar información 2013 elaborada con criterios semejantes a los de 2009 y 2011.

Transporte y distribución: El primero Incluye el coste de la red troncal, la invertida y gestionada por REE, e identificada fundamentalmente en equipos y líneas de 400 y 220 kV, y la distribución el de las líneas que parten de las anteriores para llegar a cada casa, tienda, taller, industria, etc, con los equipos correspondientes. En total suponen un coste de algo menos de 7.000 millones de € en 2013, y todo parece indicar que no son costes anormales comparados con los equivalentes en otros países.

Las primas al régimen especial: Incluyen las primas a la cogeneración, con la que se busca mayor eficiencia energética en la industria, y a las energías renovables, menos CO2 y más autosuficiencia. Razonar hoy sobre el futuro de la cogeneración en España me parece imposible, pero su potencia instalada está estabilizada, por lo que la causa del incremento de las primas al régimen especial hay que buscarla más, en el entorno del 8o% del total, a partir de un objetivo político: llegar en 2020 a un 40% de electricidad renovable en España, para así hacer posible el compromiso de un 20% de energía renovable en el consumo de energía primaria ese año. Y, como  la electricidad renovable era, y sigue siendo, mucho más cara, como media, que la electricidad “clásica”, para conseguirlo no había más remedio que importantes complementos económicos. Y el resultado es que esa presión ha hecho ir creciendo las primas al régimen especial que, cara a 2013, y a pesar de los recortes y ajustes, se prevé que alcancen 8.910 Millones de €, o sea, 37 €/MWh, un 45% del total de las tarifas de acceso. Por cierto, a pagar por quien consuma en España, porque el marroquí, portugués o francés que pueda importar electricidad española no los tiene que pagar.

La anualidad del déficit de tarifa: Desde prácticamente el principio de la liberalización, y probablemente porque el resultado no fué el esperado, los diferentes gobiernos españoles han preferido no trasladar al precio la suma de todos los costes regulados, yo me imagino que para “disimular” el precio final, y la solución de ese disimulo fué, y es, que la diferencia se fuese pagando a plazos. Pero como todos los años pasaba, y pasa, lo mismo, la suma de los plazos que toca pagar cada año ya alcanza más de 2.000 Millones de €/año, equivalentes a 9,5 €/MWh en 2013, coste estrictamente español que responde a regulación, o más bien desregulación, española. Y el déficit sigue subiendo.

Resto: Es un saco, no sin fondo, que ha ido incluyendo conceptos diversos, cada año cambiantes, como la moratoria nuclear, los pagos extrapenínsulares, gastos de REE y OMEL, viabilidad de Elcogas, limpieza de vegetación bajo las líneas, superación del déficit previsto, gestión de demanda, etc, etc. No niego la lógica de que en este producto aparezcan costes que hay que resolver por la vía regulada, pero entiendo que no cualquier cosa. De hecho, se está intentando redicir este concepto, algo más de 6 €/MWh este año.

 El coste de la electricidad, todo incluido, antes de impuestos

Supongo que no hace falta aclarar que estoy hablando del coste medio de todo el consumo eléctrico en España, sin entrar en si su reparto entre los muy diversos consumidores es justo o no, porque tampoco es ese el objetivo de hoy. Pero ya que hablamos de consumidores, unos pocos datos. En la España 2013 se prevén más de 28,7 millones de clientes, y de ellos sólo 109.000 en alta tensión, talleres e industrias fundamentalmente, y que suponiendo sólo un 0,4 del total, alcanzan algo más de la mitad del consumo nacional. Y todos consumiendo a la vez y comprando en el mismo mercado al mismo tiempo. Otra faceta de lo diferente que es la electricidad.

Imagen3Aclarado esto, el cuadro adjunto recoge los datos anteriores dando como suma la estimación de coste medio global en €/MWh para 2009, 2011 y 2013, distinguiendo lo que a mi juicio son los costes “normales”, los que se incluyen en la estructura de costes de electricidad en cualquier parte del mundo, de los que tienen “apellido regulatorio español”. En el concepto “resto”, me he permitido suponer que se reparte al 50% entre ambas categorías, y he destacado en azul dos estimaciones mías, el precio de mercado y los costes de sistema 2013.

Creo que el cuadro se “autoexplica” perfectamente, poniendo de manifiesto que el coste “añadido” por razones regulatorias y/o políticas supone ya una tercera parte del total,  y prácticamente duplica el precio en mercado del producto, y que el problema no parece venir a menos, sino al revés. O sea, insostenible.

Reflexiones

Estos números para nada se pueden entender como una crítica al Ministro Soria y su equipo, que tiene entre manos un problema complejísimo y que, desgraciadamente, ya se ha “metido” en la problemática financiera española, en la “imagen país”, lo que supone más dificultad al buscar soluciones. Lo que si he querido es desmenuzar el problema y demostrar con números que la situación es 100% insostenible.

Y para justificar esta afirmación he comparado el coste estimado 2013 de las primas al régimen especial, esos 8.910 Millones de €, con algunas partidas del los Presupuestos Generales de Estado 2013, y me sale que equivalen al 7,5% de las pensiones, al 33% del desempleo y al 23 % del coste de la deuda. Es decir, queda claro que el Gobierno ni de broma puede asumir las primas a las renovables vía presupuestos pero, ¿a qué conduce que en lugar de pagarlas los ciudadanos vía impuestos las paguen los consumidores vía tarifas? Desde la perspectiva general, a mayor coste de la factura eléctrica=más IPC=revisión de convenios al alza, y por la vía empresa, además, mayor coste eléctrico=mayor coste de producción. O sea, directamente contra la competitividad del país cuando más falta nos hacía, y nos hace.

Estoy seguro de que si se hubiese optado desde el principio por financiación vía PGE las cosas no estarían como están, pero la realidad fue la otra, y estamos donde estamos. Por eso, y por la magnitud del problema, vuelvo a no encontrar ninguna solución real que no pase por el consenso entre proveedores, clásicos y renovables, consumidores y reguladores, porque todos tienen que dar de si lo que puedan, lo que podamos, para reenfocar de nuevo todo el esquema liberalizador de la electricidad en España y poniendo el máximo cuidado con los costes regulados añadidos al sistema eléctrico, porque vivimos en un sistema eléctrico aislado y, a la vez, en una economía globalizada, con lo que el objetivo sólo puede ser que la electricidad generada y consumida en España sea segura, suficiente y competitiva. Y medioambientalmente sostenible, por supuesto, pero con todo acotado y financiado en la justa medida que no ponga en riesgo ninguna de esas tres características=condiciones.

Las emisiones “indirectas” de CO2. Otro palo en la rueda de la competitividad de la industria a partir del 1 de enero

Para aclararnos, el CO2 directo es el que se emite al producir cualquier cosa, y los sectores incluidos en el “comercio de emisiones” saldan su afectación al medio ambiente adquiriendo o recibiendo vía asignación los derechos correspondientes, y el CO2 “indirecto” es el que se emitió al producir lo que compramos, en este caso al producir la electricidad que consumimos. Conceptualmente es lo que pasa con todos los factores de coste, pero el problema surge porque las condiciones de mercado no son las mismas para unos, proveedores eléctricos, que para otros, industria consumidora, y, además, porque hablamos de un mercado, el de emisiones de CO2, aplicado y sobrerregulado en la UE, pero no asumido por la mayor parte de los emisores de CO2 en el mundo.

El objetivo de estas líneas es tratar sobre los cambios a partir de 1 de enero de 2013, porque las empresas eléctricas tendrán ya que comprar vía subasta todos sus derechos de emisión de CO2. Mis conclusiones, planteadas con crudeza desde el principio, son

  • El comercio de derechos de CO2, aplicado sólo en un número muy limitado de países, no sirve, ni de lejos, para solucionar el problema de concentración de CO2 en la atmósfera
  • La base del problema es un esquema regulatorio, de origen Bruselas y asumido por los gobiernos UE, que crea de la nada una herramienta de mercado, el comercio de CO2, y la superpone a otro mercado, el eléctrico, que no existe a nivel UE27, y ni mucho menos a nivel mundial.
  • Así las cosas, al sector eléctrico, no sometido a un mercado real, no le importa comprar CO2, aunque sea caro, porque traslada sin más el coste al cliente, pero la industria consumidora, si sometida a un mercado global, no puede hacer lo mismo, porque el CO2 como factor de coste no está globalizado.
  • Bruselas ha intentado paliar los efectos en la industria intensiva en electricidad vía un sistema de ayudas públicas, a mi juicio un disparate conceptual, en lugar de reenfocar el problema de origen.
  • O sea, otra vez una decisión regulatoria que perjudica a la industria que exporta fuera de la UE y que, según todo el mundo, es la que puede aportar alguna perspectiva de esperanza en esta crisis.

Para explicarme, me voy a someter esta vez al siguiente esquema:

  • Marco mundial CO2: El comercio de emisiones local no sirve a efectos de cambio climático
  • El nuevo esquema de derechos de emisión de CO2 a partir del 1 de enero 2013
  • Las emisiones indirectas y su “solución” vía ayudas públicas
  • Las previsiones correspondientes en los PGE españoles para 2013
  • Resumen y reflexiones
  • Propuesta y conclusión

Marco mundial CO2: El comercio de emisiones local no sirve a efectos de cambio climático: La Cumbre de Doha ha vuelto a poner de manifiesto lo difícil que es avanzar en la acción común para prevenir el exceso de CO2 en la atmósfera. Un resumen “resumen” puede ser que se ha prorrogado el Protocolo de Kyoto, aunque los dos principales emisores, USA, China, siguen fuera, además de India, Brasil, etc, y unos cuantos Imagen5países importantes se han “descolgado” en esta reunión, Rusia, Canadá, Nueva Zelanda, Japón… Y sigue viva la idea de una nueva propuesta preparada de aquí a 2015, que pueda aplicarse de forma generalizada a partir de 2020.

Para que sea fácil visualizar el problema, he preparado un cuadro con datos que permiten relativizar las cosas y comprobar que en temas como la concentración de CO2 en la atmósfera, o hay acuerdo básico entre países desarrollados y no, o no hay solución. Un simple ejemplo, India, vale para demostrarlo: el incremento de emisiones de India para llegar a emitir sólo la media mundial por persona equivale a toda la emisión de la UE. Es decir, aunque la UE consiguiese la utopía de una economía totalmente libre de emisiones, el CO2 seguirá subiendo en la atmósfera salvo que India se pare. O sea, bien por el liderazgo filosófico europeo, pero soluciones particulares no valen. Incluso van en contra de la propia UE.

El nuevo esquema de derechos de emisión de CO2 a partir del 1 de enero 2013: De forma esquemática, se puede resumir en lo siguiente:

  • Gestión UE 27 de los derechos. Ya no país por país
  • 100% subasta de los derechos necesarios para generación eléctrica, aunque se prevén algunas excepciones en algunos países.
  • Introducción gradual de la subasta para los sectores industriales no expuestos a fugas de carbono (deslocalización), empezando con un 20% de subasta en 2013 para incrementar hasta el 70% en 2020 y el 100% en 2027.
  • 100% asignación gratuita a los sectores expuestos a fugas de carbono. Para decidir el volumen para cada empresa se partirá de un benchmarking con los datos de las instalaciones más eficientes.
  • Todo ello sometido a una reducción lineal del 1,74% anual del límite UE27 de los derechos a asignar y/o subastar, para que los sectores incluidos en el comercio de emisiones emitan en 2020 un 21% menos que su realidad en 2005.

Pensando en el CO2 directo, el concepto “fuga de carbono” demuestra que Bruselas no ha tenido más remedio que reconocer que el comercio de emisiones de CO2 crea problemas de competencia a la industria europea, porque no ha sido asumido por el resto de países clave en las emisiones. Para “solucionarlo” Bruselas primero distingue entre sectores, según su perspectiva de deslocalización y, segundo, y vuelvo a lo del mercado CO2 inventado, Bruselas “calcula” para cada año, en función de objetivos polítizados, cuantos derechos de CO2 se imprimen, como si fuera moneda, y a quién se reparten o subastan después. Ningún mercado real puede funcionar así.

Y respecto del CO2 indirecto, al principio hubo que “acuñar” una realidad: como la electricidad lo impregna todo, la subasta del 100% de los derechos encarecería los costes de producir electricidad en la UE, incremento que se trasladaría inmediatamente a los consumidores, con lo que el comercio de CO2 no induce a las eléctricas a reducir sus emisiones directas pero conduce a que, a partir de 1 de enero 2013, producir cualquier cosa en la UE27 será más caro que un día antes, y más caro que en cualquier otro país sin comercio de emisiones de CO2, la inmensa mayoría. Es decir, una decisión regulatoria, no de mercado, hace que toda la industria europea pierda competitividad según su dependencia de la electricidad.

Las emisiones indirectas y su “solución” vía ayudas públicas: En las emisiones indirectas Bruselas ha respondido de una forma complicadísima, que se concreta en la Comunicación de la Comisión “Directrices relativas a determinadas medidas de ayuda estatal en el contexto del régimen de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero”. (C 158/4 Diario Oficial de la Unión Europea 5.6.2012), de la que recojo sólo un párrafo, el 7, aunque el 8 no tiene desperdicio, y una fórmula.

  •  El párrafo 7: En virtud del artículo 10 bis, apartado 6, de la Directiva RCDE, (Régimen de Comercio de Emisión de Gases de Efecto Invernadero) los Estados miembros podrán conceder ayudas estatales en favor de determinados sectores o subsectores a los que se considera expuestos a un riesgo significativo de fuga de carbono debido a los costes relacionados con las emisiones de gases de efecto invernadero repercutidos en los precios de la electricidad (en lo sucesivo, «los costes de emisiones indirectas»), con el fin de compensar esos costes de acuerdo con las normas sobre ayudas estatales. A efectos de las presentes Directrices, la expresión «fuga de carbono» se refiere a la perspectiva de un aumento en las emisiones globales de gases de efecto invernadero cuando las empresas trasladan la producción fuera de la Unión, al no poder repercutir a sus clientes el aumento de los costes inducidos por el RCDE de la UE sin una pérdida significativa de cuota de mercado o de beneficios.

En resumen, Bruselas reconoce que los sobrecostes eléctricos derivados del comercio de CO2 afectan a la competitividad de la industria, cuya deslocalización provocaría “fuga de carbono”, o sea, aumento de las emisiones porque producir lo mismo fuera de la UE sería más permisivo en temas CO2 y, como solución decide que los estados miembro “podrán conceder” ayudas públicas a las empresas cuyo cierre en Europa podría provocar esa “fuga de carbono”.

O sea, a partir de 1 de enero de 2013 toda la industria europea intensiva en electricidad, eficiente porque lleva décadas compitiendo en mercados globalizados, pasa a depender de ayudas públicas por decisión regulada. Francamente, no entiendo ese giro conceptual según el cual una UE que nació basada en la economía de mercado, y que es adalid en la lucha contra las ayudas en el mundo, pone bajo la etiqueta de empresa subvencionada a toda su industria intensiva en electricidad en lugar de replantear el problema y su solución. Debe ser deformación profesional, pero para mi toda subvención mantenida en el tiempo acaba creando corrupción, y no puedo ver a la industria sometida a ese juego.

  • La fórmula, explicada: Amaxt = Ai t × C t × P t-1 × E × BO BO es la producción media 2005-2011 de lo que se trate, E el benchmarck de consumo de electricidad de ese producto,  Pt-1 el precio del CO2 el año anterior, Ct es la emisión de CO2 por MWh estimada en el país, Ait un coeficiente reductor de los “costes subvencionables incurridos”, 85% en 2013 y 75% en 2020, y Amaxt el importe máximo de la ayuda a la fábrica por ese producto)

La fórmula garantiza que esa subvención no será suficiente para compensar los sobrecostes eléctricos. Sin entrar, al menos hoy, en la “justeza” real de los coeficientes E, C y BO, calculados y administrados, el término Ai empieza por reducir en un 15% en 2013, y un 25% en 2020, lo que pudiera ser el coste optimizado del CO2 indirecto en un producto concreto. O sea, el legislador vuelve a ignorar que es la competencia la determina la eficiencia y, para curarse en salud y garantizar que nadie recibe de más, les recorta a todos la ayuda en ese 15%. Y cara al futuro impone a todas las multinacionales un senda de “empeora”, un -25% en 2020, porque parece que piensan que sólo así reaccionan las empresas.

Las previsiones correspondientes en los PGE españoles para 2013: En la comunicación indicada, el término Amaxt se define, textualmente, como la ayuda máxima que podrá abonarse por instalación en el año t. Subrayo en porque entiendo que la ayuda que corresponda se recibe en el año que también corresponda, luego si todo empieza el 1 de enero de 2013, los PGE españoles 2013 han debido incluir la partida correspondiente, y lo han hecho,- 20.16.771 Programa de Compensación costes indirectos. Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero (RCDE)-, pero dotándola de sólo 1.000.000 de €.

Prefiero pensar que se trata de un error, porque para cubrir la ayuda, tal como se ha planteado, en España hay que pensar en cifras del orden de 200 Millones de € vía presupuestos, con las empresas soportando a su costa otros 35 Millones de €, ese 15%.

Resumen y reflexiones: En resumen, otro palo más en la rueda de la competitividad de la industria, y otra vez a través de un producto horizontal, la energía eléctrica, cuyo mercado la propia UE reconoce que todavía ni funciona ni de lejos. Y me pregunto: ¿por qué Bruselas se empecina en soluciones que, como el comercio de CO2, no aportan nada significativo cara al objetivo que se pretende, que bajen las emisiones globales de CO2 en el mundo, pero si provocan problemas a la competitividad de sus empresas e impiden una auténtica postura común UE 27 en las cumbres mundiales Cambio Climático?

Es un hecho que sobre ese factor de coste clave, la electricidad, Bruselas van superponiendo directiva tras directiva, de mercado, de eficiencia, de medioambiente, de CO2, de renovables, etc, que conducen en cada país a una suma de sobrerregulaciones, todas “sobrenadando” y afectando al mercado eléctrico, ya complicado de por sí, pero ninguna respetándolo de verdad. Hay voces pidiendo una directiva global para la electricidad, cosa que defiendo, pero Bruselas sigue sin asumirlo. Y esta vez, me pregunto: ¿cómo es posible que Bruselas, que sitúa la Competencia con rango de Vicepresidencia, al mismo nivel que la Justicia, o las Relaciones Exteriores, por ejemplo, desarrolle esta vez una “solución” que convierte a toda la industria intensiva en electricidad en demandante-dependiente de ayudas públicas, olvidando que cualquier subvención contribuye a la anticompetencia por definición?.

Propuesta y conclusión: Para que no parezca que sólo se quejarme, se me ocurre plantear una alternativa: Partiendo de la base de que se quieren controlar todas las emisiones de todos los sectores afectados, crear derechos de emisión de CO2 “serie B”, destinados a cubrir las emisiones indirectas de los sectores “fuga de carbono”, y asignárselos a las empresas en las cantidades que corresponda. Y éstas, cuando toca pagar la factura eléctrica, los entregan a su proveedor eléctrico a medida que consume y éste, a cambio, le descuenta de la factura el CO2 indirecto correspondiente. Y el proveedor eléctrico descuenta esas cantidades de los pagos por subasta, contra la entrega de los derechos serie B del cliente, cerrando así el ciclo para que nadie pueda especular con ellos. Yo creo que funcionaría, y sin un € público.

Seguro que esta no es LA solución, habrá más y mejores, pero creo que permite razonar que no era imprescindible volver a provocar un sobrecoste regulado UE, reconocer que afecta a la competitividad de la industria europea y, para “solucionarlo”, en lugar de pensar en otra cosa que las empresas si puedan asumir sin perder competitividad, crear un esquema de ayudas públicas para unas empresas cuya eficiencia se demuestra a través de su presencia activa a todas horas en mercados globalizados, no gestionando y reclamando ayudas públicas que, por otro lado, no serán ni suficientes ni equitativas.