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Los objetivos 2030 sobre cambio climático asumidos por el Consejo Europeo el 23-24 de octubre 2014 endurecen las condiciones de gestión de las empresas. Gobierno y empresas tienen que empezar a trabajar

El Consejo Europeo celebrado los 23-24 de octubre aprobó la propuesta de la Comisión de pasar del 20-20-20 el año 2020 a un 40% de reducción de CO2 y un 27% de renovables en 2030. Respecto de la eficiencia, en principio sin definir, tras el Consejo  se plantea un 27% de mejora, y se contempla un 30%. Todo ello se refleja en el documento de conclusiones publicado el 24

http://www.consilium.europa.eu/press/press-releases/latest-press-releases/newsroomrelated?bid=76&grp=25371&lang=es

El origen de todo esto parte del compromiso de la UE de presentar su contribución a la mejora del cambio climático durante el primer trimestre de 2015, dentro del plazo acordado en Varsovia por las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, con la intención de lograr un acuerdo global sobre el clima en la reunión a celebrar en París en diciembre 2015.

O sea, queda claro que la presión medioambiental sobre la industria va a seguir muy viva durante 15 años, por lo que me parece conveniente repasar aspectos clave que España tiene que seguir cuidando, impulsando o inventando para no perder competitividad. Para hacerlo más fácil, primero voy a esquematizar y resumir las conclusiones del Consejo UE sobre el CO2 y su comercio, las renovables y la eficiencia, para luego aportar alguna reflexión sobre la situación española, y acabar con  propuestas.

Consejo UE: CO2. Reducción de emisiones y régimen de comercio:

  • El Consejo Europeo ha refrendado el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión por lo menos un 40 % en 2030 con respecto a los datos 1990
  • El principal instrumento europeo para alcanzar este objetivo será un régimen de derechos de emisión (RCDE) reformado y que funcione correctamente.
  • La asignación gratuita de derechos de emisión se mantendrá después de 2020 mientras otras economías importantes no realicen esfuerzos comparables
  • El factor anual de reducción del límite máximo de emisiones permitidas pasará del 1,74 % al 2,2 % a partir de 2021.
  • Los indicadores que regirán las asignaciones gratuitas se revisarán periódicamente en función de los progresos tecnológicos en los sectores de actividad respectivos.
  • Se tendrán en cuenta los costes tanto directos como indirectos de las emisiones de carbono, en consonancia con las normas de la UE sobre ayudas públicas.
  • A fin de mantener la competitividad internacional, es importante que las instalaciones más eficientes en estos sectores no tengan que asumir costes de carbono excesivos que den lugar a fugas de carbono.
  • Las asignaciones futuras deberán garantizar una adaptación más adecuada a las variaciones de los niveles de producción en los diferentes sectores.
  • Se tendrá en cuenta la necesidad de garantizar unos precios asequibles para la energía y de evitar beneficios sobrevenidos.

Consejo UE: Fuentes de energía renovables:

  • Se fija el objetivo mínimo del 27% de cuota de energías renovables dentro del consumo total de energía de la UE en 2030.
  • Este objetivo será vinculante a escala de la UE, sin impedir que los Estados miembros fijen sus propios objetivos nacionales más ambiciosos y apoyen su consecución, en consonancia con las directrices sobre ayudas públicas.
  • La integración de niveles cada vez mayores de energías renovables intermitentes requiere un mercado interior de la energía más interconectado y un respaldo adecuado, que debe coordinarse según sea necesario a nivel regional.

Consejo UE: Eficiencia energética:

  • Se fija a escala de la UE un objetivo indicativo consistente en que la eficiencia energética mejore al menos en un 27 % en 2030 con respecto a las previsiones de consumo energético futuro sobre la base de los criterios actuales.
  • Se revisará antes de 2020, teniendo en mente un nivel del 30 % para la UE.
  • La Comisión propondrá sectores prioritarios en los que puedan cosecharse ganancias significativas de eficiencia energética.

Consejo UE: Realizar un mercado interior de la energía que funcione plenamente y esté plenamente conectado:

  • La Comisión Europea, respaldada por los Estados miembros, tomará medidas urgentes para alcanzar un objetivo mínimo del 10 % de las interconexiones de electricidad existentes a más tardar en 2020, incluso un 15% en 2030, al menos para los Estados miembros que no hayan logrado un nivel mínimo de integración en el mercado interior de la energía, los Estados Bálticos, Portugal y España
  • La Comisión revisará los avances e informará al Consejo Europeo en relación con todas las posibles fuentes de financiación, incluso las posibilidades de financiación de la UE, para garantizar el cumplimiento de dicho objetivo del 10 %.

Los esfuerzos comparables: El reciente pacto CO2 EE.UU-China, que es el que van a defender en Paris 2015, supone para EE.UU un -25% en 2030 respecto de 2005 y para CHINA empezar a bajar emisiones a partir de 2030. Obviamente los esfuerzos no son comparables y si, además, sabemos que las emisiones UE son sólo el 10% del total mundial, y CHINA+EE-UU casi el 50%, ¿se planteará la UE un reajuste de los nuevos objetivos? Ojalá alguien con información crea que si.

Mi primera reflexión marco: El documento vuelve a dejar claro que Bruselas sabe que sus propuestas medioambientales afectan a los precios energéticos y a la competitividad, pero a mi me parece que se van perfilando criterios que le “permiten” sus fuertes posicionamientos medioambientales largo plazo. Algunos ejemplos:

  • El concepto energía competitiva se cubre con el de “precio asequible”.
  • es importante que las instalaciones más eficientes en estos sectores no tengan que asumir costes de carbono excesivos”. Nadie, ni el más eficiente, puede contar con sobrecostes 0, y el cuanto se irá definiendo.
  • Una vez diseñadas las “guidelines” para ayudas públicas en temas medioambientales y energéticos para el periodo 2014-2020, que incluyen su adaptación cara a 2030, Bruselas puede plantear sus propuestas con más tranquilidad puesto que los gobiernos pueden sacar adelante a sus sectores más afectados mediante ayudas públicas legales. (Dediqué el artículo del mes de julio a este tema)
  • Las interconexiones, necesarias para la “integración de niveles cada vez mayores de energías renovables intermitentes”, reciben un impulso importante luego el objetivo de renovables puede subir al 27% en 2030.

Mi visión de España ante estos cuatro criterios:

  • La electricidad “asequible”: Suponiendo que la reforma eléctrica logra el déficit de tarifa 0 y rebaja la factura de las renovables al entorno de los 7.000 Millones €/año, para una demanda final en el entorno de los 235 TWh/año el sobrecoste se va hasta los 30 €/MWh, y así hasta cubrir las primas que faltan hasta el final de vida útil de las tecnologías renovables, unos 150.000 Millones de €.
  • Obligar a pagar al más eficiente por temas CO2: No lo entiendo. Si el mercado de derechos se inventa para obligar a la empresa a reducir emisiones para ahorrar costes, y yo ya he hecho lo más posible, ¿por qué tengo que pagar CO2?¿por existir como empresa, aunque sea eficiente?¿solo para que el mercado CO2 alcance dimensión suficiente?
  • Las ayudas públicas como solución: Es una muy mala solución cara al mercado interior UE de los diversos productos, porque algunos países tienen margen positivo de déficit y otros, como España, están todavía ajustándolo a la baja, luego es previsible que las compensaciones por sobrecostes derivados del esquema medioambiental diseñado por Bruselas sean distintas para empresas comparables según el país. O sea, ¿Dónde queda el mercado único UE, la base de la UE?
  • El mercado interconectado: Las interconexiones suficientes son imprescindibles para que el mercado UE funcione, pero no es la única condición. Supongamos que si funciona, y que Francia absorbe un flujo de renovables españolas, ¿quién pagará esos 30 €/MWh de sobrecoste de la electricidad renovable española?¿alguien piensa que los franceses?. Y al mercado eléctrico UE le pasan otras cosas. Por ejemplo, el precio medio OTC (Platts) enero-septiembre 2014 para el contrato año siguiente ha sido en Alemania de 35,30 €/MWh, en Francia 42,41 €/MWh y en España 48,57 €/MWh. ¿Es esto un mercado entre Alemania y Francia?¿Y la presión a la baja de las renovables sobre los precios en España?

Mi conclusión: La industria básica española y el gobierno llevan años de esfuerzos increíbles para digerir la apuesta renovable, uno intentando déficit 0 y que el precio resulte “soportable” y los otros haciendo lo imposible para pagarlo y seguir vivas, luego quiero pensar ya hay mucha experiencia, y como queda mucho tiempo y las  empresas necesitan visibilidad a largo plazo, lo lógico sería que por fin ambas partes se sienten para llegar a un planteamiento largo plazo analizando a la vez las tres partes clave, lo regulado, el nuevo asunto de las ayudas públicas y el mercado, para que la suma de las tres conduzca a ese precio competitivo con el esfuerzo de todos.

  • La parte regulada: No se trata sólo de los accesos, sino también el CO2, la interrumpibilidad, las condiciones de gestión, el tratamiento de las cogeneraciones, el conjunto de impuestos, centrales y autonómicos, etc. Hay mucho que hablar.
  • Las ayudas públicas: Hay que empezar porque las “guidelines” prevén 14 motivos de ayuda, 65 sectores y empresas en otros 150 sectores. Todo depende de Hacienda, y habrá que convencerles empezando por el CO2 indirecto, que ya está en marcha. Pregunto: ¿Se han hecho las cuentas a nivel sectorial y agregado?. No creo que la suma pueda llegar, ni de lejos, a ser un problema para los presupuestos anuales pero, en todo caso, mucho menos problema para Hacienda que los causados por empresas tendiendo a cerrar.
  • El mercado interconectado: Por supuesto a favor, pero en el día a día en España sigue sin funcionar la lógica de que las eléctricas y la industria básica se relacionen vía contratos largo plazo indexados a variables energéticas globalizadas que tengan en cuenta la situación y mix de las empresas ofertantes y las necesidades y capacidad de compromiso de las industrias consumidoras, que es lo normal en el resto de Europa. Hay que impulsarlos.
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Carta abierta de la siderurgia europea a los Jefes de Gobierno y Presidentes de la Comisión y Parlamento, pidiendo compromiso concreto de que los objetivos medio-ambientales UE no irán en contra de la competitividad de la industria eficiente

La semana pasada el diario El Pais publicó una carta abierta firmada por los CEOs de 60 grupos siderúrgicos europeos y dirigida a los Jefes de Gobierno y Presidentes del Parlamento Europeo, de la Comisión y del Consejo Europeo. Aunque está firmada por siderúrgicos, sus propuestas y conclusiones se refieren a toda la industria manufacturera eficiente europea. De la carta voy a empezar con algunos datos aportados para, a continuación, destacar reflexión, argumento y solicitud concreta, copiadas directamente en cursiva. Luego añadiré algunas reflexiones mías sobre eficiencia y competencia.

LA CARTA

Datos: (no siempre referidos a la siderurgia)

  • La industria intensiva en consumo energético da empleo directo a 4 millones de personas. (que yo creo que perfectamente se pueden multiplicar por 2 para incluir el empleo indirecto)
  • El régimen de derechos de emisión de CO2 de la UE, tal como está planteado, podrá suponer para la siderurgia europea entre 70.000 y 100.000 millones de € en el periodo 2020-2030
  • Los precios de electricidad que paga la industria europea ya son del orden del doble de los que se pagan en otras regiones geográficas

Reflexión; Una ambiciosa política europea en materia de lucha contra el cambio climático requiere de una política que impulse una industria sólida capaz de proporcionar los productos, puestos de trabajo e ingresos necesarios para que su aplicación pueda llevarse a cabo con éxito…

…Nuestros productos y sus aplicaciones, así como nuestros empleados, constituyen los cimientos para una sociedad europea próspera, con reducidos niveles de emisión de dióxido de carbono y elevada eficiencia energética.

Argumento: ¿Acaso es pedir demasiado que al menos los fabricantes europeos más eficientes en términos de emisiones de CO2 no deban verse confrontados a una situación de desventaja competitiva frente a sus competidores a escala mundial, por efecto de las políticas de la UE en materia de lucha contra el cambio climático?

Solicitud: Lo que solicitamos de la cumbre de la UE que se celebrará los días 23 y 24 de octubre 2014 es sencillo: que se concrete una orientación clara que establezca que el nuevo marco de actuación sobre cima y energía de la UE no imponga a las industrias europeas más eficientes costes directos o indirectos vinculados a las emisiones de CO2 que mermen su competitividad a escala mundial.

REFLEXIONES SOBRE EFICIENCIA

Como se ve, hay varias referencias a las empresas eficientes, y se centra el problema en los sobrecostes relacionados con las emisiones de CO2 en unas empresas, todas, sometidas al Régimen de Comercio de Emisiones, sobrecostes que sus competidores a nivel mundial no tienen que soportar. Pero hay que recordar que la reducción de emisiones de CO2 es para la UE la clave de toda su filosofía energético-medioambiental, y que consideran el Régimen de Comercio de Emisiones como catalizador tecnológicamente neutro, rentable y a escala de la UE de inversiones hipocarbónicas.

Y es esta “definición” del comercio de emisiones CO2 lo que me ha hecho tratar de distinguir entre los orígenes de la eficiencia empresarial, energética y no energética.

Para hacerlo fácil, y partiendo de la base de que en una empresa la eficiencia se consigue con personas controlándose a si mismas y gestionando tecnologías y equipos, propongo dos esquemas cada uno con dos posibilidades:

  • Eficiencia alcanzada con tecnologías horizontales o específicamente sectoriales
  • Eficiencia alcanzada por presión regulatoria o impuesta por la competencia global

Un ejemplo fácil de eficiencia conseguible vía regulación puede ser el paso de bombillas incandescentes a leds, que evidentemente se puede regular sin problemas porque el usuario de esa nueva tecnología sólo tiene que cambiar la bombilla por el led, y ya está, con la eficiencia garantizada en cuanto active el interruptor igual que siempre, sin ninguna mejora de gestión.

Pero en el otro extremo, cuando hablamos de tecnologías sectoriales muy específicas, las cosas cambian porque, primero, las posibilidades de elegir tecnología están muy limitadas, si es que existen, segundo porque hay muy pocas personas que saben entenderlas, aplicarlas y mejorarlas, y la mayoría están en las empresas, desde luego no en el regulador, y tercero, cuando hablamos de las empresas que las aplican en un mundo globalizado, es la competencia con empresas comparables la que obliga a mejoras en la gestión de esas tecnologías, o sea la eficiencia empresarial, ya que de esa gestión depende llegar a una  eficiencia suficiente para seguir compitiendo o a la desaparición de la empresa.

Todas las empresas a las que hace referencia la carta, intensivas en energía, están en esta opción, por lo que no entiendo que Bruselas se siga creyendo diez años después (el comercio CO2 empezó en enero 2005) que un sobrecoste vía comercio de emisiones interno UE provocaría inversiones hipocarbóricas en estos sectores. Es más, aunque existiesen y fuesen  viables esas posibles tecnologías hipocarbónicas para producir acero, metales, cemento, química básica etc, tardarían años en desarrollarse y otros más en expandirse y, mientras, sus competidores fuera de la UE encantados porque tienen a su favor la ventaja de no costes CO2 y, por tanto, perspectivas de crecimiento en el mercado global, porque las inversiones en la UE tenderán a desaparecer si Bruselas no entra en razón y, por tanto, para nada pensando en nuevas tecnologías.

Y vuelvo a preguntarme, ¿por qué Bruselas sigue metiendo en el mismos saco a toda la industria, a la que le bastaría con los led y a la industria básica, la que necesita competir para vivir?

LAS “CESIONES” DE BRUSELAS: Es cierto que Bruselas ha asumido que hay que tener cuidado con los sectores más sometidos a competencia global y, para ello, en el coste del CO2 indirecto, el incluido en las facturas de la electricidad, autorizó dineros públicos para compensarlos, pero siempre bajo un esquema lleno de fórmulas y coeficientes cuyo resultado es que la industria consumidora nunca recupera el 100% del sobrecoste CO2 de la factura eléctrica. Y en el caso del CO2 directo, el emitido por la empresa, Bruselas mantiene derechos gratuitos de emisión de CO2 pero también con coeficientes reductores, al principio del 1,74% cada año y, a partir de 2020, del 2,2%, y sin que nadie sepa cuanto será dentro de 5 años, por ejemplo.

OBJETIVOS 2030: En CO2 pasar de un -20% en 2020 a un -40% en 2030, en ambos casos en comparación con 1990. El primer objetivo supone reducir un 20% en 30 años, pero el último bajar un 20% adicional en sólo 10 años, es decir un esfuerzo anual 3 veces superior, y más de la mitad de ese esfuerzo se quiere conseguir a través del comercio de emisiones. O sea, Bruselas sigue queriendo presentarse al mundo como líder en la solución del cambio climático  pero no queriendo asumir que la globalización económica no permite objetivos contrarios a la competitividad. Por cierto, ¿es líder la UE en cambio climático?¿tiene una voz única?¿con quién negocian USA o China? Las respuestas son evidentes.

ULTIMA REFERENCIA A LA CARTA:  Esta claro que estoy 100% de acuerdo con ella, incluso cuando reclaman que lo que yo he llamado “cesiones Bruselas” se aplique al 100%, sin coeficientes, a las empresas más eficientes, pero lo que me preocupa es que si la siderurgia, un sector tan amplio y con tantos años de experiencia en todo el mundo, decide en Europa mandar una carta abierta a los Jefes de Gobierno y a los presidentes de la Comisión, el Parlamento y el Consejo, lo que pasa es que la relación técnica con la Comisión no sirve para nada, y eso no puede ser.

REFLEXIÓN FINAL: Bruselas no se puede mantener como un thinktank de ideas superavanzadas, acertadas o no, sin ningún contacto real con los afectados por esas ideas, y con desprecio total del mandato de la globalización, que también afecta directamente a esos planes porque solo una Europa competitiva podrá pagar la puesta en marcha de esas ideas, aunque sean buenas. Insisto, no puede ser pero, como soy optimista, quiero pensar que haber unido medioambiente y energía  en la Comisaría encargada a Miguel Arias Cañete podría ser un primer paso en sentido positivo. Ojala pero, desde ya, hay que corregir lo que hay que corregir Y, como primer paso, hágase caso a lo solicitado en la carta, que es simple, concreto y útil, y seguirá reforzando la eficiencia y competitividad de la industria europea, esa que se quiera que crezca.

Contratos largo plazo: las eléctricas si con sus grandes proveedores pero no con sus grandes clientes. ¿Es que las eléctricas no necesitan “apoyarse” en el futuro de clientes potentes individualizados?. Parece que no.

Recientemente hemos sabido que algunas de las principales eléctricas españolas están estableciendo contratos a 20/30 años con proveedores de gas licuado americano, todavía no operativos pero si en el entorno de 2018. A mi me parece una apuesta excelente, no porque el concepto contrato gas largo plazo sea nuevo, sino por la lógica de dar salida al shale gas americano, hoy muy barato.

Es decir, nuestras eléctricas, con toda lógica, se preocupan de garantizar su futuro contando con suficiente control sobre la evolución de sus factores fundamentales, tanto cantidad como  coste, pero lógicamente esto también lo necesitan sus grandes clientes, sobre todo aquellos para los que la electricidad es factor clave de coste y competitividad y que también invierten a largo plazo. Pero en España la industria básica lleva años reclamando contratos bilaterales largo plazo, la última vez en el Foro AEGE del pasado mayo, en el que todos los ponentes industriales, representantes de multinacionales de diversos sectores, volvieron a insistir en la necesidad de electricidad “competitiva y visible” a largo plazo mediante indexaciones a parámetros energéticos internacionales, porque ambas condiciones son necesarias para que sus matrices puedan optar por España a la hora de decidir inversiones.

Lo que voy a intentar hoy es repasar la situación de los precios de mercado a los que se tienen que “atar” las empresas españolas, para acabar con reflexiones y alguna sugerencia. Los datos serán de Platts, Omie y Omip.

Una reflexión previa:Toda empresa necesita presupuestar su año siguiente, y establecer previsiones coherentes para los siguientes cinco, por ejemplo, y más si es industria básica con inversión permanente y retorno largo, luego sus factores de coste fundamentales tienen que poder predeterminarse con razonable seguridad, y más si responden a condiciones locales, como es en nuestro caso la electricidad. De ahí la necesidad de la industria básica de  contar con electricidad previsible a largo plazo tanto en disponibilidad como en precio.

Los precios “año siguiente” en Alemania, Francia y España: La información es de Platts, el mercado es OTC y corresponde al precio base y contrato año siguiente, con formato medias mensuales desde 2002. Como se ve España

Imagen3va un poco a su aire, al principio plana y cara por los compromisos de precio máximo derivados de los Costes de Transición a la Competencia, después se “pega” a los precios alemán y francés, aprovechando la subida, a partir de 2007 se sitúa por debajo, probablemente por la presión de las renovables y desde mediados 2012, hace ya dos años, los tres mercados se divorcian, Alemania apuntando a 35 €/MWh, Francia a 42 y España en 50, a pesar de que las renovables han crecido. ¿Alguna explicación para este divorcio?¿Responde al peso de las tecnologías, el carbón en Alemania y la nuclear en Francia, y el aislamiento en España?¿Existiría ese divorcio en un auténtico mercado UE?. Lo que si se es que los contratos bilaterales proveedor-cliente industrial son más que normales en Francia y Alemania, pero aquí no.

Los precios pool en España comparados con Platts y OMIP año siguiente: Los datos siguen siendo “baseload” contrato año siguiente y del precio pool diario, y el formato medias anuales correspondientes al año de consumo. Por 5eso OMIP, curva guiones, empieza en 2008 con los datos de contratación de un año antes, cuando empezó. He añadido a los precios OMIP los Platts, curva amarilla  porque, como se comprueba, son plenamente coincidentes, con lo que tenemos un periodo un poco más amplio, 11 años, para comparar la relación precio spot-precio a plazo, ambos muy variables año a año respecto de si mismos y comparados con el otro. Para evaluar esas diferencias he preparado el siguiente cuadro, que recoge los precios medios por periodos de consumo. La diferencia 2008-2013 a favor de nuestro pool respecto de OMIP año siguiente, casi un 10%, parece ir en contra de la demanda de contratos bilaterales largo plazo, pero debemos recordar dos cosas, que el contrato año siguiente no es ni de lejos un contrato largo plazo, y que en productos con larga vida liImagen6beralizada y globalizada la experiencia demuestra que los precios a muy corto plazo oscilan al alza y a la baja alrededor de la línea base de tendencia largo plazo y la media de valores spot en periodos amplios tienden a coincidir con esa línea de tendencia, pero nunca resultando sistemáticamente inferiores. En todo caso, lo que no es lógico es que una empresa para la que la electricidad es determinante tenga que presupuestar su flujo de caja sabiendo que se equivocará, porque el precio eléctrico puede duplicarse o dividirse por dos de un año para otro.

La variación interanual de los precios OMIP: Los datos utilizados en el gráfico y cuadro anteriores responden a la media anual de los valores diarios, pero eso no es lo que paga el cliente, que normalmente no contrata todos los días sino, por ejemplo, una vez al año para un consumo comprometido para el año siguiente, y aquí aparece otro problema, 4que es que los precios que se definen cada día son muy diferentes dentro del año. Para visualizarlo he preparado otro gráfico,  que recoge los máximos y mínimos de cada año de los precios OMIP contrato año siguiente, además del precio medio, y pregunto: ¿Tiene el comprador información transparente que le permita saber si esta en época de precios caros o baratos?. Yo creo que no, con lo que un industrial se puede encontrar que ha contratado para todo el año siguiente electricidad hasta un 40% más cara que su competidor, que tuvo suerte y acertó en el momento. Solución, ¿comprar todos los días la parte que toque, para asegurar por lo menos el precio medio anual? No es lógico.

Conclusión: Creo que está claro que los mercados OMIE y OMIP no garantizan “competitividad previsible a largo plazo” del precio eléctrico en España porque oscilan demasiado y por motivos coyunturales, y que las multinacionales de empresas intensivas lo necesitan para seguir invirtiendo en nuestro país ya que si lo encuentran en otros países cerca y lejos de nuestro entorno, luego es imprescindible desarrollar fórmulas contractuales que resuelvan ese problema, sabiendo que la isla eléctrica no ayuda.

¿Cómo?: Del principio de mi vida profesional, años 80, recuerdo que los siderúrgicos japoneses, país claramente importador, y los mineros brasileños, claramente excedentarios, se reunían cada equis tiempo para pactar las condiciones de contratación del mineral de hierro, y que los resultados servían de referencia para el resto del mundo. Partiendo de ese recuerdo y de la realidad de que las eléctricas grandes y la industria básica tienen experiencia más que suficiente de contratación a largo plazo de sus materias primas y productos finales, se me ocurre proponer que la CNMC prepare un grupo de trabajo que integre expertos de los dos lados y con el encargo firme de consensuar y desarrollar condiciones contractuales marco que conduzcan a una electricidad española competitiva y previsible a largo plazo y, si se detectan medidas legales necesarias para hacerlo real y útil, que el Ministerio se encargue de desarrollarlas. Seguro que hay mil fórmulas más, pero yo propongo esta porque sigo convencido de que, en estas cosas, todo es mejor a partir del acuerdo entre grandes proveedores y grandes consumidores con experiencia.