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Carta abierta de la siderurgia europea a los Jefes de Gobierno y Presidentes de la Comisión y Parlamento, pidiendo compromiso concreto de que los objetivos medio-ambientales UE no irán en contra de la competitividad de la industria eficiente

La semana pasada el diario El Pais publicó una carta abierta firmada por los CEOs de 60 grupos siderúrgicos europeos y dirigida a los Jefes de Gobierno y Presidentes del Parlamento Europeo, de la Comisión y del Consejo Europeo. Aunque está firmada por siderúrgicos, sus propuestas y conclusiones se refieren a toda la industria manufacturera eficiente europea. De la carta voy a empezar con algunos datos aportados para, a continuación, destacar reflexión, argumento y solicitud concreta, copiadas directamente en cursiva. Luego añadiré algunas reflexiones mías sobre eficiencia y competencia.

LA CARTA

Datos: (no siempre referidos a la siderurgia)

  • La industria intensiva en consumo energético da empleo directo a 4 millones de personas. (que yo creo que perfectamente se pueden multiplicar por 2 para incluir el empleo indirecto)
  • El régimen de derechos de emisión de CO2 de la UE, tal como está planteado, podrá suponer para la siderurgia europea entre 70.000 y 100.000 millones de € en el periodo 2020-2030
  • Los precios de electricidad que paga la industria europea ya son del orden del doble de los que se pagan en otras regiones geográficas

Reflexión; Una ambiciosa política europea en materia de lucha contra el cambio climático requiere de una política que impulse una industria sólida capaz de proporcionar los productos, puestos de trabajo e ingresos necesarios para que su aplicación pueda llevarse a cabo con éxito…

…Nuestros productos y sus aplicaciones, así como nuestros empleados, constituyen los cimientos para una sociedad europea próspera, con reducidos niveles de emisión de dióxido de carbono y elevada eficiencia energética.

Argumento: ¿Acaso es pedir demasiado que al menos los fabricantes europeos más eficientes en términos de emisiones de CO2 no deban verse confrontados a una situación de desventaja competitiva frente a sus competidores a escala mundial, por efecto de las políticas de la UE en materia de lucha contra el cambio climático?

Solicitud: Lo que solicitamos de la cumbre de la UE que se celebrará los días 23 y 24 de octubre 2014 es sencillo: que se concrete una orientación clara que establezca que el nuevo marco de actuación sobre cima y energía de la UE no imponga a las industrias europeas más eficientes costes directos o indirectos vinculados a las emisiones de CO2 que mermen su competitividad a escala mundial.

REFLEXIONES SOBRE EFICIENCIA

Como se ve, hay varias referencias a las empresas eficientes, y se centra el problema en los sobrecostes relacionados con las emisiones de CO2 en unas empresas, todas, sometidas al Régimen de Comercio de Emisiones, sobrecostes que sus competidores a nivel mundial no tienen que soportar. Pero hay que recordar que la reducción de emisiones de CO2 es para la UE la clave de toda su filosofía energético-medioambiental, y que consideran el Régimen de Comercio de Emisiones como catalizador tecnológicamente neutro, rentable y a escala de la UE de inversiones hipocarbónicas.

Y es esta “definición” del comercio de emisiones CO2 lo que me ha hecho tratar de distinguir entre los orígenes de la eficiencia empresarial, energética y no energética.

Para hacerlo fácil, y partiendo de la base de que en una empresa la eficiencia se consigue con personas controlándose a si mismas y gestionando tecnologías y equipos, propongo dos esquemas cada uno con dos posibilidades:

  • Eficiencia alcanzada con tecnologías horizontales o específicamente sectoriales
  • Eficiencia alcanzada por presión regulatoria o impuesta por la competencia global

Un ejemplo fácil de eficiencia conseguible vía regulación puede ser el paso de bombillas incandescentes a leds, que evidentemente se puede regular sin problemas porque el usuario de esa nueva tecnología sólo tiene que cambiar la bombilla por el led, y ya está, con la eficiencia garantizada en cuanto active el interruptor igual que siempre, sin ninguna mejora de gestión.

Pero en el otro extremo, cuando hablamos de tecnologías sectoriales muy específicas, las cosas cambian porque, primero, las posibilidades de elegir tecnología están muy limitadas, si es que existen, segundo porque hay muy pocas personas que saben entenderlas, aplicarlas y mejorarlas, y la mayoría están en las empresas, desde luego no en el regulador, y tercero, cuando hablamos de las empresas que las aplican en un mundo globalizado, es la competencia con empresas comparables la que obliga a mejoras en la gestión de esas tecnologías, o sea la eficiencia empresarial, ya que de esa gestión depende llegar a una  eficiencia suficiente para seguir compitiendo o a la desaparición de la empresa.

Todas las empresas a las que hace referencia la carta, intensivas en energía, están en esta opción, por lo que no entiendo que Bruselas se siga creyendo diez años después (el comercio CO2 empezó en enero 2005) que un sobrecoste vía comercio de emisiones interno UE provocaría inversiones hipocarbóricas en estos sectores. Es más, aunque existiesen y fuesen  viables esas posibles tecnologías hipocarbónicas para producir acero, metales, cemento, química básica etc, tardarían años en desarrollarse y otros más en expandirse y, mientras, sus competidores fuera de la UE encantados porque tienen a su favor la ventaja de no costes CO2 y, por tanto, perspectivas de crecimiento en el mercado global, porque las inversiones en la UE tenderán a desaparecer si Bruselas no entra en razón y, por tanto, para nada pensando en nuevas tecnologías.

Y vuelvo a preguntarme, ¿por qué Bruselas sigue metiendo en el mismos saco a toda la industria, a la que le bastaría con los led y a la industria básica, la que necesita competir para vivir?

LAS “CESIONES” DE BRUSELAS: Es cierto que Bruselas ha asumido que hay que tener cuidado con los sectores más sometidos a competencia global y, para ello, en el coste del CO2 indirecto, el incluido en las facturas de la electricidad, autorizó dineros públicos para compensarlos, pero siempre bajo un esquema lleno de fórmulas y coeficientes cuyo resultado es que la industria consumidora nunca recupera el 100% del sobrecoste CO2 de la factura eléctrica. Y en el caso del CO2 directo, el emitido por la empresa, Bruselas mantiene derechos gratuitos de emisión de CO2 pero también con coeficientes reductores, al principio del 1,74% cada año y, a partir de 2020, del 2,2%, y sin que nadie sepa cuanto será dentro de 5 años, por ejemplo.

OBJETIVOS 2030: En CO2 pasar de un -20% en 2020 a un -40% en 2030, en ambos casos en comparación con 1990. El primer objetivo supone reducir un 20% en 30 años, pero el último bajar un 20% adicional en sólo 10 años, es decir un esfuerzo anual 3 veces superior, y más de la mitad de ese esfuerzo se quiere conseguir a través del comercio de emisiones. O sea, Bruselas sigue queriendo presentarse al mundo como líder en la solución del cambio climático  pero no queriendo asumir que la globalización económica no permite objetivos contrarios a la competitividad. Por cierto, ¿es líder la UE en cambio climático?¿tiene una voz única?¿con quién negocian USA o China? Las respuestas son evidentes.

ULTIMA REFERENCIA A LA CARTA:  Esta claro que estoy 100% de acuerdo con ella, incluso cuando reclaman que lo que yo he llamado “cesiones Bruselas” se aplique al 100%, sin coeficientes, a las empresas más eficientes, pero lo que me preocupa es que si la siderurgia, un sector tan amplio y con tantos años de experiencia en todo el mundo, decide en Europa mandar una carta abierta a los Jefes de Gobierno y a los presidentes de la Comisión, el Parlamento y el Consejo, lo que pasa es que la relación técnica con la Comisión no sirve para nada, y eso no puede ser.

REFLEXIÓN FINAL: Bruselas no se puede mantener como un thinktank de ideas superavanzadas, acertadas o no, sin ningún contacto real con los afectados por esas ideas, y con desprecio total del mandato de la globalización, que también afecta directamente a esos planes porque solo una Europa competitiva podrá pagar la puesta en marcha de esas ideas, aunque sean buenas. Insisto, no puede ser pero, como soy optimista, quiero pensar que haber unido medioambiente y energía  en la Comisaría encargada a Miguel Arias Cañete podría ser un primer paso en sentido positivo. Ojala pero, desde ya, hay que corregir lo que hay que corregir Y, como primer paso, hágase caso a lo solicitado en la carta, que es simple, concreto y útil, y seguirá reforzando la eficiencia y competitividad de la industria europea, esa que se quiera que crezca.

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  1. Muy acertado. La pena es que no te lo publiquen en un periódico

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