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Archivo mensual: enero 2014

La CNMC no ha encontrado “manejos” en la subasta CESUR de diciembre, pero está claro que hay que cambiar el sistema de determinación de los precios domésticos

Si en mi último trabajo volvía a insistir en que el mercado eléctrico necesita una revisión profunda, un par de semanas después el Ministerio anuló el resultado de la subasta CESUR, la fórmula de mercado que determina el precio de la electricidad que yo consumiré durante el siguiente trimestre porque, esta vez, el precio resultante fue demasiado alto. La Comisión Nacional de Mercados y Competencia no ha encontrado acuerdos previos, colusión, luego el problema hay que buscarlo en el sistema, el procedimiento, para fijar el precio CESUR.

Y en este trabajo lo que pretendo es intentar explicar qué hay debajo de la subasta CESUR y qué pudo motivar ese precio de casi 62 €/MWh para, al final, atreverme a sugerir que hay que volver a fórmulas basadas en costes reales de producción para fijar los precio de la luz, o por lo menos utilizarlos como referencia de partida para las subastas a la baja, porque cada vez está más claro que las subastas a pelo no funcionan en el producto-servicio electricidad.

Clientes y ofertantes en las subastas CESUR: Los clientes no son los consumidores, sino comercializadores eléctricos específicos CESUR, filiales de las eléctricas clásicas, pero que nunca me preguntan antes de cada subasta qué voy a hacer el trimestre que viene. No defienden a los consumidores en las subastas, simplemente acumulan las demandas probables de sus contratos, sabiendo que lo que compren el día de la subasta, precio incluido, se lo pagarán sus clientes a lo largo del próximo trimestre, porque esos clientes, el consumidor final, o lo acepta o se queda sin luz. Y desde la oferta, a la subasta acuden generadores clásicos e intermediarios, con los que se pretende incrementar el número de ofertantes, teóricamente para mejorar las condiciones procompetitivas. Pero si el resultado es que lo que aparecen son intermediarios, y no nuevos productores deseosos de ganar posición en las ventas de su producto, la fórmula en electricidad sirve para poco. ¿Por qué?

Por qué: El kWh es lo que es, sólo un paquetito de energía indiferenciable, que el intermediario no puede hacer más bonito, o con más prestaciones, ni yo puedo preferir formas o modelos. Es decir, el intermediario vende lo mismo que compra y, como no se almacena, tampoco puede competir a partir de un stock de producto barato comprado en otro sitio o en otro momento, y como estamos en una isla eléctrica, tampoco puede trasladar al consumidor español el resultado de un contrato fantástico en otro país. Dicho de otra manera, estamos hablando de organizaciones que, cuando toque “alimentar mi consumo” durante el próximo trimestre, tendrán que acudir necesariamente a los generadores españoles para conseguir la electricidad que ellos han intermediado en la subasta como vendedores de algo que no tienen. Eso si, como es lógico, de su intermediación buscan beneficios, pero como me venden lo mismo que compran, para conseguirlos no les queda más remedio que asegurarse de que el precio de la subasta, el que yo les pagaré durante tres meses, resultará superior al que ellos pagarán a los proveedores reales durante esos tres meses, y todo ello sin ningún riesgo de que yo decida no comprar electricidad salvo que haya muerto o desaparecido. No quiero llamarlo especulación, pero la realidad es la realidad, y pregunto ¿qué aporta realmente el intermediario CESUR al cliente eléctrico?

La realidad del las compraventas: Creo que hay que recordar que, como la electricidad no se almacena, es imprescindible un mercado totalmente líquido que garantice que cualquier, y toda, demanda eléctrica encontrará oferta suficiente a la hora que sea el día que sea, al precio marginal que resulte. Y esa responsabilidad es la que asume nuestro mercado pool, gestionado por OMIE. Contando con ello, el ofertante intermediario en la subasta CESUR, que no tiene capacidad para generar electricidad, acude como comprador al pool diario y esa electricidad comprada al precio pool es la que vende de forma instantánea al comercializador CESUR, el que ejerció de comprador el día de la subasta, que se la paga al precio CESUR, y este cierra el bucle alimentando mi consumo, porque es conmigo con quien tiene el contrato de tarifa TUR. Pero queda claro que a mi, el consumidor y cliente real, me han tenido totalmente al margen en todo el proceso de determinación del precio de “mi” electricidad.

Datos:  He preparado una información gráfica a partir de los precios CESUR, los precios  medios trimestrales de precios pool y el OMIP trimestre siguiente, para el que calculo la  media de cotizaciones del contrato trimestral inmediatamente posterior al mes en que se celebran las subastas CESUR. De esta forma, las fechas recogidas en los gráficos son las de los trimestres en los que se aplican los precios decididos el mes previo, en CESUR y OMIP, y los del trimestre corriente en el pool, y siempre para el contrato base, no el específico de las horas punta.  

La comparación precios CESUR y precios pool: El gráfico indica los precios de la subasta CESUR y el precio medio del pool durante el trimestre de aplicación de ambos, y se ve que en las 21 subastas, sin Imagen1contar la última, el precio medio trimestral del pool resultó inferior al precio CESUR aplicable ese trimestre 17 veces, y sólo cuatro, los  trimestres 2º 2009, 3º 2011 y 3º y 4º 2013, la cosa fue al revés, con los intermediarios pagando más de que comprometieron a cobrar.

Y tras esas pérdidas, si nos fijamos en los trimestres 3º de 2009 y 4º 2011, justo después de los trimestres en pérdidas, el precio CESUR sube bruscamente y el pool no, al revés. ¿Será para compensar las pérdidas previas?. Y si nos vamos al final de 2013, resulta que los precios pool fueron superiores a los aplicables CESUR durante dos trimestres seguidos, luego, ¿Puede ser que la razón de una subida tan fuerte, como señala la altura del punto rojo, el precio de la subasta de diciembre, es que tenían que recuperar la pérdida de dos trimestres seguidos? No quiero “jurar” que esa fue la única razón, pero lo que está claro es que para nada pensaron en los consumidores a la hora de optar por esa subida en la subasta. En un mercado real si sube de golpe un precio es porque falta oferta y/o presiona la demanda, pero hoy ese no es el caso ni del consumo doméstico español ni de nuestra capacidad de generación.

Lo que podrían ser precios “de referencia”:  Para tratar de tener un contraste, en el siguiente gráfico lo que hago es comparar el precio de la subasta CESUR que me toca pagar  con el precio de Imagen2futuros OMIP trimestre siguiente que antes he explicado. Es decir, en ambos casos precio medio durante el siguiente trimestre, y como la subasta CESUR normalmente tiene lugar en la tercera decena del mes que toca, los intermediaros que van a participar como vendedores saben ya por dónde van los tiros del mercado eléctrico para el siguiente trimestre. Y en el gráfico se comprueba que las dos curvas son prácticamente coincidentes en la mayoría de los trimestres. ¿Casualidad, o el mercado OMIP sirve de referencia para los precios de subastas CESUR la mayor parte de las veces? Pero… ¿y las diferencias?

Pues salvo la del 1er trimestre 2013, se producen tras los mismos trimestres en pérdidas a que antes hemos hecho referencia al comparar con los precios pool. ¿Otra casualidad? Y si volvemos a la subasta anulada, la de diciembre 2013 para precios aplicables el primer trimestre 2014, OMIP ya marcaba para ese trimestre una subida importante, del orden de 8 €/MWh respecto del anterior, pero la subasta CESUR casi duplicó esa cifra, para proponer una subida de casi 15 €/MWh, tras dos trimestres de pérdidas.

O sea, cabe pensar que la referencia OMIP se tiene en cuenta para fijar los precios CESUR, salvo cuando hay que compensar pérdidas. Es decir, los intermediarios parece que siguen pautas justificables, un mercado oficial de futuros, pero cuando les aprieta el zapato van por su cuenta sin pensar, para nada, en cuanto le aprieta el zapato al consumidor. ¿Es esto un mercado competitivo? Para resumir datos, a continuación reflejo los valores medios de los tres “Precios” desde el 4º trimestre 2008 a 4º trimestre 2013:

  • Subasta CESUR:             49,70 €/MWh
  • Precio OMIP:                   48,37 €/MWh
  • Precio pool:                      44,15 €/MWh

 Resumen: Para mi creo que ha quedado claro que todos esos intermediarios, aunque  compitan entre si, necesitan todos un precio de subasta superior al medio del pool del trimestre siguiente para que su gestión rinda beneficios, diferencia que yo tendré que pagar siempre aunque lo que me vendan sea lo mismo que mi teórico representante, la “comercializadora  CESUR”, podría haber comprado directamente en el pool. No estoy planteando esto como solución, porque los precios pool varían mucho mes a mes, y día a día, y el precio de la luz estaría todos los días en los titulares, pero me pregunto: ¿por qué tengo que pagar esa diferencia sin nada a cambio?. Planteado más en profundidad: si, al final, todo sigue consistiendo en que son los eléctricos de toda la vida los que me siguen garantizando la electricidad todos los días, ¿para qué tanto intermediario?. ¿De verdad aportan esa competencia real traducida en menores costes para el cliente?.¿De verdad colaboran en un sistema eléctrico cuyos precios finales, siendo competitivos, garantizan las inversiones suficientes?

Reflexiones y propuesta: No es la primera vez que en este blog he planteado que la electricidad es un producto singular que los gobiernos no acaban de “soltar” al mercado, y que los mercados eléctricos ni inducen las tecnologías más eficientes ni garantizan inversión a largo plazo, y que los clientes eléctricos no pueden jugar de verdad en esos mercados porque son cautivos, porque la compra de electricidad no se puede posponer tirando de stocks ni se puede traer de cualquier sitio del mundo.

Y pregunto: ¿por qué, en estas condiciones, nos seguimos empeñando en que sea unos mercados eléctricos ineficientes los que den referencia de precio a unos agentes de mercado que no van a aportar nada más que sobrecostes?. Y propongo: ¿Por qué el precio de referencia para la tarifa doméstica no se establece a partir de un análisis de coste a largo plazo del sistema, con los parámetros necesarios en función de los horarios de consumo, los costes de las energías primarias, los costes del sistema, las pérdidas, compensaciones interanuales, etc?. ¿Quién lo estudia y propone? Los equipos técnicos del Ministerio o de la CNMC. Y para los que sólo se fían del mercado, un recuerdo histórico: en las condiciones “marco estable”, las vigentes en España hasta la liberalización, en España el sector eléctrico superó varias crisis y se mantuvo fuerte, y nuestras tarifas acabaron situadas entre las mejores de Europa, luego los funcionarios responsables supieron hacer bien su trabajo.

Y ¿a quién se presenta esa referencia de precios largo plazo? Pues a los proveedores eléctricos, todos, en una subasta a la baja para que cada uno exprima sus posibilidades de coste respecto de la propuesta, para ganar ese golosísimo segmento, ya que el consumo doméstico supone en España un 30% del consumo total, y los clientes TUR, perdón, ya CVPC (Contrato Voluntario del Pequeño Consumidor) todavía suponen el 60%. Es decir, utilicemos todas las experiencias de que disponemos, dedicando a identificar un precio coherente con los costes y su evolución a los que ya han demostrado que tienen en la cabeza a los clientes y a los proveedores a la vez, y que saben analizar costes de generación, transporte, distribución y sistema, y los expertos en subastas planteándolas a la baja partiendo de esa referencia. Es decir, a la vez lógica, información técnica y respeto simultáneo a proveedores y clientes, para definir la base, y competencia para mejorarla.

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