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Archivo mensual: noviembre 2013

La “nueva” interrumpibilidad ya está en el BOE y la gestión de demanda de la industria intensiva entra en una nueva etapa que merece reflexiones y consolidación largo plazo.

El 1 de noviembre el BOE publicó la Orden IET/2013/2013, de 31 de octubre, por la que se regula el mecanismo competitivo de asignación del servicio de gestión de la demanda de interrumpibilidad. La siguiente referencia Internet conduce al texto completo:    https://www.boe.es/boe/dias/2013/11/01/pdfs/BOE-A-2013-11461.pdf

En su momento, a mediados de septiembre, dediqué este blog al borrador de la OM bajo el título “La interrumpibilidad tras la reforma. La propuesta de 17 de julio se puede, y se debe, negociar a tres bandas, industria, REE y Ministerio, para que cumpla todos los objetivos”. Por ello me parece lógico repasar la OM definitiva centrándonos conceptualmente en esa posible negociación y sus resultados, y en los objetivos a futuro, sin entrar en cifras y parámetros concretos.

Como siempre, adelanto mi opinión: La OM presenta cambios sin duda fruto de conversaciones intensas entre los tres “agentes”, empresas, REE y Ministerio, pero los resultados prácticos sólo podrán analizarse con certeza una vez aplicado el nuevo esquema de interrumpibilidad porque, como es totalmente distinto al anterior, nadie tiene experiencia de cómo y cuanto se van a poder adaptar las empresas a lo nuevo. Trataremos los dos temas por separado para acabar reflexionando sobre el futuro de esta fórmula de “vinculación” entre la industria intensiva y el sistema eléctrico en España que, tras 30 años en vigor, entiendo que el Ministerio la sigue considerando necesaria, ya que la ha incluido en la Reforma Eléctrica.

La capacidad de diálogo: Quizá la palabra negociación sea muy “intensa”, y sea mejor hablar de muchas y detalladas conversaciones, pero está claro que el texto BOE de la OM incorpora cambios técnicos y conceptuales que mejoran lo redactado en el borrador desde la perspectiva de posibilidades de oferta de interrumpibilidad de las empresas. Por supuesto que no se han producido todos los cambios propuestos, pero lo que me parece obligado destacar es que Ministerio y REE han demostrado voluntad y capacidad de diálogo, que deseo que no se hayan agotado con la publicación de la OM porque el cambio de un sistema de  interrumpibilidad 100% regulado a otro basado en “un mecanismo competitivo de asignación del servicio de gestión de demanda de interrumpibilidad” resulta tan importante que sólo tras la primera experiencia de su aplicación práctica se podrá pensar en mejoras tanto desde la perspectiva de REE como de las industrias, y en ese momento esa voluntad y capacidad de diálogo volverán a ser imprescindibles para que la interrumpibilidad siga siendo útil para todas las partes, Gobierno incluido.

Los resultados: Aunque se que voy a repetirme, me parece imprescindible no olvidar que  de lo que estamos hablando es que la gestión de demanda contratada con REE se creó en España hace ya 30 años con dos objetivos simultáneos: desde la perspectiva del Operador del Sistema, contar con ayuda inmediata y firme por parte de las empresas consumidoras intensivas para resolver momentos graves de debilidad de la garantía de suministro del sistema y, desde la perspectiva de la empresas involucradas, conseguir que la compensación recibida por las garantías y esfuerzos aportados hiciese sus precios eléctricos competitivos. Por eso yo creo que es importante repasar la historia y valorar la importancia de los cambios.

  • El origen y los cambios que se ido produciendo: El procedimiento empezó hace tres décadas, incorporando a las tarifas vigentes en 1983 los conceptos de interrumpibilidad, modulación y gestión de reactiva. El momento era crítico para el sistema, que enfrentaba una situación de electricidad cara y escasa, y el esquema se mantuvo estable hasta que las tarifas vieron su final, lo que motivó dos cambios, uno en 2007 para preparar el sistema cara a la desaparición en 2008 de las tarifas industriales generales, y otro en 2008 para incorporar al sistema a las empresas muy grandes y de consumo muy plano, cuyas tarifas iban a desaparecer en 2009. En ambos casos los cambios se mantuvieron bajo un esquema regulado, se eliminó la gestión de reactiva y la modulación se incluyo como una parte de la fórmula de cálculo de la interrumpibilidad, manteniéndose la estructura conceptual y los requisitos.  Y en noviembre 2013, dentro de la Reforma Eléctrica, se ha producido el último cambio, esta vez de alcance estructural muy profundo por dos motivos, porque establece un procedimiento de subasta para la fijación del precio del servicio de interrumpibilidad y porque prevé que el Operador del Sistema pueda solicitar la aplicación del contrato de interrumpibilidad por motivos económicos, y no solo técnicos de garantía de suministro, como hasta ahora. La OM identifica ambas posibilidades con la siguiente redacción, a)Criterios técnicos: Como herramienta de respuesta rápida en situaciones de emergencia dentro de la operación del sistema y b)Criterios económicos: En situaciones en que la aplicación del servicio suponga un menor coste que el de los servicios de ajuste del sistema. Además, aunque no de forma estructural, la modulación no tiene cabida en la práctica en la redacción actual
  • No hay experiencia ante el nuevo esquema: He defendido siempre que para que la gestión de demanda siga siendo un esquema defendible, por supuesto lejos de las subvenciones, los esquemas prácticos, condiciones, procedimientos, etc, se debían ir adecuando a las condiciones del sistema eléctrico y, evidentemente, no se podía seguir con un esquema estructurado hace 30 años y una situación eléctrica totalmente distinta, luego habrá que ser capaces de afrontar los cambios y aprender de los resultados. En este sentido, la definición de criterios técnicos antes indicada no supone cambio respecto de la experiencia de estos 30 años, pero la subasta como vía de fijación del valor de la interrumpibilidad y la aplicación de los criterios económicos suponen un escenario respecto del que las experiencias pasadas no valen como referencia.

Las perspectivas de futuro de esta “vinculación” empresas-sistema eléctrico: Una vez reconocido y asumido que la gestión de demanda de la industrias intensivas en electricidad se debe ir adaptando a la evolución de las necesidades del sistema, creo que también hay que aceptar que hay que hacerlo en condiciones de equilibrio con las posibilidades y necesidades de la otra parte, la industria que aporta esa gestión porque, insisto, el objetivo de cualquiera de los formatos de interrumpibilidad que se establezca debe seguir siendo el mismo, un sistema eléctrico más eficiente con gestión de demanda que sin ella y, a la vez, una industria intensiva con precios eléctricos competitivos. Es decir, estamos hablando de un compromiso estructural entre la empresas y el sistema eléctrico, a mi juicio digno de ser tenido en cuenta como una herramienta de la política industrial de este país, aunque siempre haya figurado bajo normativa eléctrica.

Reflexiones y propuestas: La realidad práctica es que durante los 30 años que lleva en vigor esa vinculación, REE la ha utilizado de forma intensa como herramienta de último recurso para evitar apagones en dos periodos muy importantes, los años centrales de los 90 y en los primeros 2000 además de los del diseño inicial, en los 80, cuando se mezclaban pruebas con necesidades, y en algunos momentos puntuales, la última vez en 2009. Luego el sistema ha funcionado de forma estructural, porque entiendo que está claro que no se puede hablar de ponerlo o quitarlo un día si y otro no, como si fuese una bombilla, y si el objetivo debe ser mantenerlo hace falta adecuarlo y potenciarlo, por lo que se me ocurren algunas reflexiones dado que estamos ante una fase de cambios importantes.

  • Prueba y diálogo: La OM ya está encima de la mesa, con parámetros y condiciones concretas en los que sin duda ha influido esa capacidad de diálogo a la que antes me he referido, luego ahora le toca el turno a las empresas, que espero que hagan sus mayores esfuerzos para adaptarse a ese nuevo esquema, definir la potencia que pueden ceder cumpliendo las condiciones y, luego, defenderla en la subasta. Pero como el cambio es tan profundo, me atrevo a sugerir una especie de periodo de prueba de forma que, en cuanto se conozcan los resultados reales de la aplicación de esta OM, las tres partes, Ministerio, REE y empresas, vuelvan a utilizar esa capacidad de diálogo de forma que se proceda a un análisis de lo positivo y negativo para, en su caso, replantear lo replanteable pero ya no discutiendo sobre teorías o presunciones, como estos meses, sino sobre la realidad tras esa primera experiencia práctica. La OM prevé una revisión cada dos años, para adaptarse a las necesidades del sistema, pero lo que yo estoy planteando es un análisis de la viabilidad global del nuevo esquema, aprovechando la experiencia de su primera aplicación. No olvidemos que hay mucho en juego porque, insisto, el objetivo conjunto debe seguir siendo un sistema eléctrico más eficiente con gestión de demanda que sin ella y, a la vez, una industria intensiva con precios eléctricos competitivos.
  • Realidad futura de los sectores industriales intensivos: Está claro que la crisis está afectando a los diversos sectores de forma muy distinta y en algunos casos de forma estructural. Por poner dos ejemplos, la siderurgia directamente relacionada con la construcción y el cemento no pueden esperar producciones estables a futuro comparables a las previas a la crisis. Hay quien habla de niveles de sólo un 30% de los records, pero incluso aunque la realidad se acercase al 50% estamos ante una reestructuración empresarial muy importante que, por un lado, se verá influida por los parámetros definitivos de la nueva interrumpibilidad y los márgenes resultantes de competitividad y, por otro, afectará sensiblemente a la potencia interrumpible a ofrecer por ambos sectores. Entiendo que no debería pasarse por alto esta circunstancia, y puedo aportar alguna experiencia personal al respecto. En los 80 trabajaba para la siderurgia privada más directamente relacionada con la construcción, y en el durísimo  proceso de reestructuración al que se vio sometida tras la incorporación al Mercado Común, que supuso un reajuste que cambió radicalmente la estructura sectorial afectando al 50% de la plantilla, el esquema de gestión de demanda creado en el 83 tuvo una importancia más que sensible en el dimensionamiento global del sector y en la estructura de trabajo. Estoy seguro de que, ahora, también.
  • Política industrial y eficiencia del sistema eléctrico: La repercusión de la crisis actual en el empleo, y el reconocimiento del valor de las exportaciones, están haciendo que los expertos recomienden que España recupere peso del sector industrial en su PIB y, si podemos llegar a ese 20% que quiere Bruselas para el año 2020, pues mejor. Desde esta perspectiva, ¿no podemos identificar la gestión de demanda de la industria intensiva como una parte firme de la política industrial y en la de eficiencia del sistema eléctrico?. Yo creo que si, y reconocerlo explícitamente daría peso al esquema y su continuidad, porque tanto el sistema eléctrico como la industria invierten a largo plazo, y todo lo que vaya estructuralmente en ese sentido será positivo.
  • El largo plazo: Aunque al principio he indicado que no íbamos a entrar en aspectos concretos, para ser coherente con lo expuesto hasta ahora creo que hay que cambiar el carácter anual del compromiso de interrumpibilidad por otro de plazo claramente superior, más estructural. A mi juicio no inferior a cinco años, lo que va más en línea con el proceso inversor de ambas partes y, además, permitiría destacar la necesidad, voluntad y capacidad real largo plazo de las muy diferentes empresas interrumpibles.
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